El factoring crece, pero su próxima frontera está fuera de Lima
Escribe: Gonzalo Murguía Llosa, director de inversiones en Anka SAFI.

Business Empresarial.- Hay una cifra que, más que celebrar, debería hacernos pensar. En el primer semestre de 2026, las facturas negociables movilizaron S/27,019 millones, 14.6% más que un el año pasado. El factoring sigue creciendo, pero Lima todavía concentra el 79.4% del monto negociado. La siguiente pregunta es evidente: ¿Cómo logramos que ese crecimiento acompañe mejor a la economía que ya se está moviendo fuera de la capital?
Las regiones no están creciendo solo por lo que exportan. En el primer trimestre de 2026, la actividad económica aumentó en 21 departamentos y 12 crecieron por encima del promedio nacional de 3.5%, según el INEI. Cajamarca lideró con 8.6%, seguida por Madre de Dios (8.3%), Huánuco (7.4%), Puno (6.0%) y Junín (5.6%). Además, las cuatro grandes zonas del país registraron expansión.
Esos resultados cambian la conversación. Una región que crece no solo vende más al exterior: construye más, mueve más mercadería, contrata más servicios, compra más insumos y genera más relaciones comerciales entre empresas. Y cada una de esas actividades necesita capital de trabajo. Un proveedor minero que gana un contrato, una constructora que inicia una obra, una agroindustrial que aumenta producción o un distribuidor que amplía inventario pueden enfrentar el mismo problema: los gastos ocurren hoy y el cobro llega semanas o meses después.
Pensemos en un caso común, que ya se viene dando en el mercado local. Una empresa regional entrega un pedido y factura a 60 o 90 días. Mientras espera, tiene que pagar planillas, proveedores, transporte e insumos y quizá atender un segundo pedido. Puede estar creciendo y, paradójicamente, quedarse sin caja. El factoring sirve precisamente para cerrar ese desfase: permite convertir una factura pendiente de cobro en liquidez antes de su vencimiento.
La oportunidad es especialmente relevante para las MYPE. PRODUCE señala que el 84.5% de las empresas que utilizan facturas negociables pertenece a este segmento. Sin embargo, fuera de Lima todavía hay empresarios que financian inventarios o expansión con recursos propios o créditos que no siempre calzan con su ciclo de negocio. Muchas veces, simplemente, aún no conocen bien cómo funciona el factoring o cuándo conviene utilizarlo.
El comercio exterior ayuda a completar esa fotografía, pero no la define. Las regiones del interior explican más del 86% de las exportaciones del país. A escala nacional, el volumen importado creció 17.4% entre enero y mayo de 2026; las compras de bienes de capital y materiales de construcción aumentaron 24.9% y las de materias primas y productos intermedios 10.4%. Detrás de esas cifras hay empresas invirtiendo, abasteciéndose y preparando nueva producción.
En una empresa importadora, por ejemplo, el ciclo de caja puede ser exigente: paga por maquinaria, repuestos, insumos o mercadería y luego necesita tiempo para vender y cobrar. El factoring no financia la importación, pero sí puede liberar capital cuando esas ventas se realizan a crédito y generan facturas por cobrar. Esa liquidez puede servir para reponer inventario o financiar el siguiente ciclo comercial.
Descentralizar el factoring, por eso, no consiste simplemente en llevar desde Lima el mismo producto a más ciudades. Implica entender mejor cómo funciona cada economía regional. Una agroindustrial de Ica, un proveedor minero de Cajamarca, una constructora de Piura o un distribuidor de Arequipa tienen ciclos y riesgos distintos. La tecnología ayuda a originar y evaluar operaciones a distancia, pero el conocimiento del mercado local y la educación financiera siguen siendo indispensables.
También existe una oportunidad desde el lado de la inversión. Cuando crecen la producción, el comercio y los servicios en las regiones, aparecen más flujos vinculados a actividad económica real. Bien estructuradas y con una adecuada gestión de riesgos, las facturas de empresas de distintos sectores y zonas del país pueden ayudar a
conectar capital con negocios productivos fuera de Lima.
Durante años hemos hablado de descentralizar el desarrollo. Tal vez sea momento de hablar con la misma fuerza de descentralizar el acceso al capital. El siguiente salto del factoring peruano no debería medirse solo en miles de millones de soles, sino también en cuántas empresas incorpora fuera de Lima. Las regiones ya están creciendo y
diversificándose. El reto es que el financiamiento y la inversión aprendan a seguirles el ritmo.




