Artículo de la Semana

Más allá del cumplimiento: La función fiscal como generadora de valor

Escribe: Carlos Rodríguez Summers KPMG en Perú Tax Advisory & Controversy Lead Partner.

Business Empresarial.- En el panorama empresarial actual, la función fiscal ha evolucionado significativamente,
trascendiendo la mera gestión del cumplimiento normativo. Hoy en día, se espera que el área de impuestos desempeñe un papel estratégico, contribuyendo activamente a la creación de valor para la organización.

Es fundamental reconocer que la gestión fiscal de una empresa abarca mucho más que el cumplimiento de obligaciones tributarias. Implica una visión integral que busca optimizar los recursos financieros, impulsar la eficiencia operativa y respaldar las decisiones estratégicas de la compañía.

Para lograr estos objetivos, la función fiscal debe sustentarse en pilares sólidos que van más allá de mantener un óptimo nivel de cumplimiento fiscal. Entre ellos, destacan:

 Apoyo en la gestión eficiente de la caja: La planificación fiscal adecuada permite optimizar el flujo de efectivo, aprovechando los créditos y escudos tributarios de la mejor manera posible, impulsando también oportunidades de ahorro.

 Reducción de costos, simplificación de procesos y aprovechamiento de la tecnología: La automatización de procesos, la implementación de herramientas tecnológicas y la aplicación de la inteligencia artificial pueden reducir significativamente los costos operativos, anticipar la generación de créditos y contingencias, y como consecuencia de ello mejorar la eficiencia de la empresa.

 Facilitación de negocios: Un conocimiento profundo del negocio y de las operaciones de la empresa, vinculados adecuadamente con la normativa fiscal, permite identificar oportunidades y minimizar riesgos en las operaciones comerciales, facilitando la toma de decisiones estratégicas.

 Colaboración en la mejora de la rentabilidad y el retorno de la inversión al accionista: La planificación fiscal estratégica puede optimizar la carga tributaria, mejorando la rentabilidad de la empresa y el retorno de la inversión para los accionistas.

En un entorno empresarial cada vez más complejo, incierto y globalizado, la función tributaria no puede permanecer aislada de la estrategia corporativa. Debe integrarse plenamente en la toma de decisiones estratégicas, anticipando los impactos fiscales de las operaciones y contribuyendo a la consecución de los objetivos de la compañía, sin dejar de lado la responsabilidad ineludible con la sociedad y el Estado de determinar y pagar los impuestos correcta y oportunamente.

La volatilidad de los mercados, los cambios normativos constantes, los acuerdos internacionales y los movimientos geopolíticos, exigen una visión estratégica de la función fiscal. En este contexto, es imperativo que las empresas adopten un enfoque proactivo y positivo, que permita optimizar la gestión fiscal y garantizar la sostenibilidad del negocio. No podemos dejar de recordar además que, en tiempos de inestabilidad económica, los apetitos de recaudación de la autoridad fiscal se incrementan en forma relevante y el responsable tributario de una empresa debe estar preparado para ello.

La función fiscal ha dejado de ser una mera área de cumplimiento para convertirse en un pilar estratégico de la organización, que debe caminar de la mano con la alta dirección de la empresa. Su capacidad para generar valor, optimizar recursos y respaldar la toma de decisiones estratégicas la convierte en un elemento clave para el éxito empresarial.

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