La revolución silenciosa del consumidor

Escribe: Ricardo Miranda de Sousa, Socio de Kreab Perú.

Ricardo Miranda de Sousa, Socio de Kreab Perú.

Business Empresarial.- El fuego, la agricultura, la escritura o la prensa supusieron un antes y un después en la historia de la civilización y de la comprensión que el ser humano tenía de sí mismo y de sus capacidades. Del mismo modo, la tecnología digital está cambiando radicalmente nuestra existencia y cómo interactuamos con el mundo que nos rodea. En efecto, nuestro papel como consumidores, miembros de una familia, grupo y/o colectivo, trabajadores, votantes y ciudadanos ha mutado para siempre.

Este cambio de comportamiento se ha visto exarcerbado por un 2020 marcado por la pandemia, la inestabilidad política, la confrontación social y la crisis económica, alterando nuestra escala de valores y la forma en que procesamos grandes volúmenes de información. Mientras todos estos eventos acaparaban las portadas de cualquier diario nacional, se ha estado dando una revolución casi silenciosa en paralelo. Y es que las circunstancias nos han empujado, más si cabe, a un mundo de hiperconexión permanente, pero también a la reflexión sobre la sociedad que hemos construido y aquella que queremos que emerja cuando soplen vientos mejores. El cruce de estas dos variables ha generado un cambio de paradigma en la relación entre la marca y el consumidor, liderado por éste último.

Y es que el sufrimiento extendido al que todos, de una forma u otra, nos hemos enfrentado en 2020 ha fortalecido en nosotros el sentimiento de empatía y la capacidad de evaluar aquello a lo que le damos valor. Es así que el enfoque del consumidor se torna mucho más consciente con el entorno en el que vive, buscando, mediante el uso de la tecnología, consumir local. A este fenómeno, se une una tendencia al downtrading, según apuntaba un estudio de EY publicado en 2020, es decir, a la compra de marcas más asequibles, hecho que beneficia a varias categorías de consumo.

Ante este panorama, y con el aprendizaje que nos dejan los últimos meses, cabría augurar un buen año para empresas y marcas que supieron hacer esta lectura temprana de las tendencias, como es el caso de Ohhsitto, plataforma peruana de delivery con un propósito muy claro de impulsar a emprendedores locales; Wabi, promovida por Coca-Cola, que busca ser el punto de contacto entre las bodegas y los consumidores peruanos; o TiendaCerca.pe, un directorio virtual de bodegas de Backus que, a través de la geolocalización, permite al consumidor visualizar las bodegas más cercanas, así como su información de contacto para pedidos.

En el presente año, las nuevas demandas del consumidor, sumadas a una creciente presión ejercida por los agentes reguladores sobre modelos de negocio digitales que a menudo no comprenden por su lejanía para con la realidad peruana; acrecientan la necesidad de las marcas de construir narrativas que vayan más allá. En ese sentido, no basta que la comunicación de una marca se sustente en un propósito alineado a las tendencias del mercado, sino que ésta parta de modelos de negocio que realmente contribuyan a minimizar externalidades, tengan un enfoque local, sostenible y circular. Aquellas marcas que sean capaces de asumir este reto con éxito, serán las grandes ganadoras de esta revolución.

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