Economía & Negocios

Elecciones 2026: Solo 5 partidos incluyen propuestas claras de inclusión laboral para personas con discapacidad

AddmeWork advierte que la mayoría de iniciativas se quedan en declaraciones generales, sin instrumentos ni metas verificables

Business Empresarial.– El cumplimiento de la cuota de empleo para personas con discapacidad sigue siendo uno de los grandes pendientes del mercado laboral peruano, donde 504 de 621 empresas evaluadas incurrieron en incumplimiento. En ese contexto, y en el marco del proceso electoral 2026, AddmeWork presentó un análisis de los planes de gobierno publicados por los partidos políticos, con foco en inclusión laboral de personas con discapacidad (PCD), donde se comprobó que solo cinco organizaciones políticas incluyen propuestas explícitas y accionables para empleo accesible.

En la mayoría de los planes revisados, la discapacidad aparece como una mención general, asociada a derechos, salud o educación, pero sin medidas operativas para el mercado laboral. En la mayoría no se detallan instrumentos, metas, responsables, ni mecanismos de fiscalización o empleabilidad que permitan pasar del discurso a la ejecución. En contraste, cinco planes sí incorporan propuestas relativamente más claras y accionables en inclusión laboral de PCD: Partido Morado, Juntos por el Perú, Fuerza Popular, Perú Libre y Partido del Buen Gobierno.

Entre ellos, el Partido Morado destaca por plantear medidas como un Sistema Nacional de Empleo Inclusivo, centros de inclusión, ajustes razonables y un esquema de cumplimiento con sanciones. Juntos por el Perú propone fortalecer la intermediación y empleabilidad a través de iniciativas vinculadas a CONADIS (como “Soy Capaz”) e incentivos para empresas. Fuerza Popular incorpora componentes específicos de inserción laboral en programas orientados a empleo y capacitación. Perú Libre explicita la inclusión laboral como objetivo, con énfasis en eliminación de barreras y ajustes. Por último, el Partido del Buen Gobierno incorpora la inclusión de PCD dentro de medidas afirmativas y lineamientos de equidad laboral.

“Estos cinco casos son prácticamente los únicos donde se ve un esfuerzo por convertir la inclusión en mecanismos concretos, aunque con distintos niveles de profundidad. Lo preocupante no es que existan diferencias ideológicas, sino que en la mayoría de los planes la inclusión se enuncia como un principio aspiracional, pero sin una forma real de cómo ejecutarlo. No se proponen instrumentos claros, no hay cronogramas, responsables definidos ni indicadores que permitan medir avances y exigir resultados”, señaló Ximena Rodríguez, CEO de AddmeWork

Excluir a personas con discapacidad del empleo formal no solo limita ingresos y autonomía, también reduce la base de talento disponible y perpetúa la informalidad. En un mercado con rotación alta y escasez de perfiles especializados en varios sectores, mantener procesos de selección y gestión no inclusivos significa perder competitividad y cerrar la puerta a una fuente de talento históricamente subutilizada.

Para las empresas, el impacto es doble. Por un lado, está el frente de cumplimiento normativo: la inclusión laboral de personas con discapacidad (PCD) no es una tendencia, es una obligación vigente. En el sector privado, las empresas con 50 o más trabajadores deben contar con una cuota mínima de 3% de PCD en planilla, mientras que en el sector público la exigencia es de 5%. El cumplimiento puede ser verificado vía inspecciones y requerimientos de información, y cuando se detecta incumplimiento la empresa se expone a procedimientos sancionadores, con multas que pueden superar los S/ 129,000 según el tamaño de la empresa y la gravedad del caso.

“A nivel regional, varios países han avanzado hacia marcos de inclusión laboral más completos, que buscan combinar obligación con mecanismos de soporte. En el Perú, el reto principal no es inventar la regla, sino convertirla en un sistema funcional con datos claros y mecanismos que ayuden a empresas a implementar una ruta de empleabilidad que conecte a las personas con puestos reales y sostenibles. Esto no se trata de forzar inclusión porque sí. La inclusión real es abrir oportunidades con procesos bien diseñados para que las personas aporten de verdad a la productividad de las empresas y a la economía”. Finalizó Rodríguez.

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