Perú y la Cumbre APEC: Oportunidades y beneficios a la vista
Escribe: Hugo Valdivia, Ingeniero Industrial y Máster en Finanzas de INSEAD.

Business Empresarial.- Este año, Perú se prepara para ser el anfitrión de la cumbre del Foro de Cooperación
Económica Asia-Pacífico (APEC), un evento que reúne a economías líderes del mundo en la región Asia-Pacífico para dialogar y promover el crecimiento económico, la cooperación, el comercio, y la inversión. El país ya ha sido sede en dos ocasiones anteriores, en 2008 y 2016, y con esta nueva oportunidad en 2024, se busca no solo consolidar su imagen internacional, sino también aprovechar las oportunidades para fortalecer sectores estratégicos de la economía peruana.
Organizar un evento de la magnitud de APEC permite al Perú exhibir su potencial como destino de inversión y comercio. En las ediciones anteriores, Perú mostró sectores clave como la minería, la agroexportación y la infraestructura, atrayendo a inversionistas interesados en estas áreas. La visibilidad que otorga la cumbre es una plataforma estratégica para negociar acuerdos bilaterales y para promocionar proyectos de inversión que impulsen el desarrollo sostenible del país.
Países como Vietnam y Filipinas, tras ser anfitriones de la cumbre APEC, vieron aumentos significativos en inversión extranjera directa y mejoras en infraestructura. Perú tiene la oportunidad de seguir este camino y atraer inversiones para desarrollar proyectos en energía, transporte, y tecnología, sectores que no solo ofrecen crecimiento económico, sino también diversificación y modernización. La Cumbre APEC 2024 es, entonces, un momento clave para que Perú avance en la agenda de diversificación de su economía y reduzca la dependencia de la minería.
Asimismo, APEC ofrece un espacio para fortalecer relaciones comerciales con algunas de las economías más grandes y dinámicas del mundo. Estos vínculos son fundamentales para consolidar acuerdos de libre comercio y expandir mercados para productos peruanos, especialmente en la agroexportación. Perú, que ya tiene tratados de libre comercio con varios de los miembros de APEC y puede utilizar la cumbre para actualizar y mejorar estos acuerdos, asegurando un mejor acceso a mercados internacionales para sus productos.
Además, APEC facilita la participación del sector privado en estos diálogos, generando espacios para que las empresas peruanas expongan sus proyectos y busquen alianzas estratégicas. El sector de tecnología y startups en Perú, por ejemplo, puede beneficiarse de este contacto directo con economías y empresas tecnológicas avanzadas, ayudando a acelerar su crecimiento y desarrollo.
De igual modo, remarcar que, en la era actual de preocupación por el cambio climático, APEC también se convierte en un espacio para que Perú presente proyectos y políticas enfocadas en el desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente, atrayendo inversiones verdes y alianzas para la transición energética.
Una vez concluida la cumbre, el desafío para Perú será capitalizar el impulso generado. El país deberá continuar con políticas que favorezcan un ambiente de inversión atractivo y estable, abordando problemas como la burocracia y la corrupción, que históricamente han afectado la confianza de los inversionistas. Será crucial que el gobierno trabaje en conjunto con el sector privado para desarrollar proyectos que hayan sido propuestos durante la cumbre, asegurando que estos se concreten y generen beneficios tangibles para la economía.
Es importante que el impacto positivo de la cumbre APEC se extienda a todos los sectores de la sociedad peruana. Para ello, el gobierno debe diseñar políticas que aseguren una distribución equitativa de los beneficios económicos generados por las inversiones y acuerdos alcanzados durante la cumbre. Programas de capacitación, inversión en educación y desarrollo regional son esenciales para que las oportunidades creadas en el marco de APEC se traduzcan en un crecimiento inclusivo y en la mejora de la calidad de vida de los peruanos.
La cumbre APEC 2024 en Perú es más que un evento de prestigio internacional; es una oportunidad para reafirmar el rol del país como un jugador clave en la economía global y para impulsar un desarrollo económico sostenible. Con una estrategia enfocada en maximizar los beneficios de la cumbre y una visión a largo plazo que integre sectores diversos, Perú puede asegurar un legado duradero que fortalezca su posición en el escenario global, mejore la infraestructura nacional y fomente la inclusión y el bienestar de su población.




