Nuevas formas de transacción: El campo de batalla para la banca de hoy

Escribe: Américo Vallenas, Director de Strategy& de PwC.

Américo Vallenas, director de Strategy& de PwC

Business Empresarial.- En los últimos años, la banca ha buscado formas más eficientes de gestionar las transacciones de sus clientes, quienes han migrado de una relación pasiva basada en una cuenta de ahorros hacia una más proactiva. Los clientes ya no limitan sus transacciones a las opciones proporcionadas por su cuenta particular, sino que eligen al banco en base a su forma preferida de transaccionar. Este cambio es hoy el nuevo campo de batalla de la banca.

Según la encuesta de PwC-Strategy & Consumer Digital Banking Survey, un 81% de los Baby Boomers elige su banco de preferencia en base a su cuenta de ahorros, mientras que para la Generación Z este factor sólo representa el 56%. Además, el 21% de los encuestados mostró interés de abrir una nueva cuenta en los siguientes 6 meses, pero solo el 50% indicó que será en su banco actual. Ante este escenario, ya no son solo los bancos y las empresas de pago tradicionales quienes compiten entre sí; ahora las empresas líderes y emergentes de tecnología entran en juego.

Es así como en China, vemos que Alipay y WeChat iniciaron como plataformas para realizar transacciones de forma rápida, pero a medida que las personas se acostumbraron a estos sistemas, los servicios crecieron y evolucionaron. Ahora han desplazado a los bancos como los canales donde las personas reciben su salario, ahorran e invierten. El mismo ejemplo es recurrente alrededor del mundo: en India con Paytm y la asociación de Google Pay con bancos locales; en Estados Unidos con Pay Pal Credit y MarcusPay de Goldman Sachs; por último, en Europa con Klarn, Revolut y Monzo. En países cercanos, como Argentina, vemos la importancia de Mercado Pago en las transacciones diarias del consumidor. ¿Y por qué Perú sería la excepción?

El peligro para la banca tradicional es que a medida que el nexo de la relación bancaria continúa desplazándose hacia la ejecución de transacciones, los bancos también cederán el control sobre lo que realmente importa en la banca retail: el balance del consumidor. Si esto sucede, las instituciones financieras corren el riesgo de perder todos los flujos de ingresos asociados como pagos, préstamos no garantizados y cambio de divisas. Además, no tendrían el acceso a la fuente barata de fondos que les proporcionan las cuentas de ahorro y corrientes, poniendo en peligro los cimientos mismos del modelo de banca retail.

El futuro de la banca retail requerirá que las instituciones participen en un ecosistema más amplio (banco, cliente y plataforma) y el valor que puedan crear dependerá de la colaboración entre estas partes. Los ganadores serán aquellos que trabajen en conjunto con los proveedores de plataformas y atraigan a entidades ágiles y eficientes como las fintechs, para co-crear soluciones que simplifiquen la vida de sus clientes. La participación en estos ecosistemas multilaterales significará gestionar no solo los flujos monetarios, sino también los flujos de datos. Esto ofrece una potencial solución para que la banca tradicional mantenga su relevancia actual – más información de calidad sobre el cliente permite atender mejor sus necesidades, monetizando la relación hacia estas nuevas formas de transaccionar.

En conjunto con alianzas para garantizar la experiencia del cliente, los bancos deben apalancar el alto costo en que incurren para garantizar el cumplimiento – que debido a su escala pueden asimilar – y volverlo una ventaja competitiva. Los bancos han logrado con el tiempo manejar bases de datos fiables y sistemas de reconocimiento eficientes. Hoy la principal limitante para los nuevos jugadores, que en algunos casos ofrecen mejores experiencias transaccionales, es la regulación. Mientras avanza la economía digital, los clientes y proveedores de plataformas exigirán que los procesos de verificación y consentimiento sean instantáneos, integrados y sin fricción. Como resultado, los bancos están en una posición única que les permite mantener la competitividad, mientras las experiencias transaccionales son mejoradas y creadas oportunamente a la medida.

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