Menstruar no debería ser un obstáculo
Escribe: Stephania Lozano, Coordinadora de proyecto Nuevas Reglas de Plan International.

Business Empresarial.- Menstruar es natural, pero sigue siendo un tabú. Y, peor aún, una barrera para miles de niñas, adolescentes y mujeres vulnerables en el Perú que, por falta de acceso a productos de higiene, información o espacios adecuados, enfrentan riesgos para su salud, dignidad y educación. En este contexto, la aprobación de la Ley N.º 31148, en 2021, fue una señal alentadora: el país reconocía que la higiene menstrual es una cuestión de derechos humanos, salud pública y equidad de género.
Esta ley establece que el Estado debe garantizar el acceso a productos de gestión menstrual, impulsar campañas de sensibilización y brindar información clara y adecuada desde el sector salud y educación. El Ministerio de Salud (MINSA) y el Ministerio de Educación (MINEDU) tienen la responsabilidad de implementar estas medidas. Sin embargo, tras años de su promulgación, la ley sigue sin aplicarse plenamente. ¿La razón? La ausencia de un documento técnico que defina el cómo: cómo se distribuirán los productos, cómo se capacitará al personal, cómo se garantizará la infraestructura básica en escuelas y centros de salud.
Mientras tanto, la realidad sigue golpeando con fuerza. Muchas niñas faltan a clases durante su menstruación por vergüenza, falta de productos higiénicos o no sentirse cómodas con los baños de sus escuelas. También se recurre a alternativas insalubres como trapos viejos, papel periódico o incluso bolsas de plástico. El silencio persiste. Y con él, la desigualdad.
¿Cómo podemos mejorar?
Es esencial que las escuelas cuenten con baños adecuados, agua potable, espacios de privacidad y personal capacitado. La gestión menstrual no se reduce al reparto de toallas higiénicas: implica educación, espacios seguros y políticas que escuchen las voces de las niñas y adolescentes.
También debemos derribar los estigmas culturales que rodean la menstruación. Las campañas de sensibilización no solo deben dirigirse a las niñas, sino integrar a familias, docentes y comunidades. Menstruar no es motivo de vergüenza ni aislamiento, sino que debe vivirse con información, respeto y dignidad.
Este 28 de mayo, Día Mundial de la Higiene Menstrual, es una oportunidad para recordar que la equidad de género también se construye con baños dignos, educación adecuada y productos accesibles. Porque menstruar no debe ser un obstáculo para aprender, crecer o soñar. Cumplir la Ley 31148 no es solo una deuda legal: es una deuda moral con miles de niñas y adolescentes que merecen vivir su menstruación con libertad y dignidad.




