Hacia una web más privada, con la confianza como eje

Business Empresarial.- En Rogue One, la película inspirada en la fantástica trilogía de StarWars, hay un episodio en el que Jyn (Felicity Jones), Cassian (Diego Luna) y KS20, una especie de gracioso robot sabelotodo, viajan juntos en una nave interespacial hacia una zona de guerra. Cuando el robot descubre que Jyn tiene un arma que podría usar para traicionar a Cassian, le recomienda a éste que se la quite, pero Jyn le dice que no lo haga, porque si van a avanzar juntos, es fundamental que reine entre ellos la confianza.
Soy, personalmente, un fan de Star Wars y de todas sus ramificaciones. Y una de las razones de ese fanatismo es que, a pesar de su dimensión fantasiosa, la saga habla una y otra vez de cuestiones profundamente humanas, como el valor de la confianza, por ejemplo.
Honrar la confianza
Todos en Google, tenemos muy claro el valor de la confianza. Cada vez que alguien usa alguna de nuestras plataformas, está depositando su fe en nosotros y eso, más allá de todos nuestros desarrollos tecnológicos, está entre lo más valioso que tenemos como compañía.
Por eso, conscientes de que en el último tiempo las personas de todo el mundo están, cada vez más, demandando un mayor control de su privacidad cuando navegan en internet, hemos ingresado de lleno en una etapa a la que denominamos “la privacidad, primero” (privacy first).
Con el objetivo central de responder a las nuevas demandas y preservar la confianza de nuestros usuarios, hemos comenzado ya a producir algunos cambios y a analizar, junto a otros líderes globales del sector tecnológico, qué nuevas transformaciones deberemos introducir en el futuro inmediato para ubicar a la privacidad digital, definitivamente, en el centro de la escena.
Un desafío que nos compete a todos
Sabemos que muchos de los ajustes que ya están en curso tendrán grandes implicancias no solo para Google, sino también para agencias de publicidad, marcas, medios de comunicación y anunciantes, que deberán, de ahora en más, asegurarse de tener el permiso de las personas para acceder a sus datos si quieren llegar a ellas con mensajes publicitarios.
Por otra parte, conscientes de que no podemos encarar solos el reto de poner a la privacidad en el centro de la escena, estamos trabajando a nivel global con cámaras de anunciantes, asociaciones de consumidores, ONG y agencias publicitarias para definir, en conjunto, las características que tendrán las transformaciones que están por venir.
La privacidad, un concepto individual
Muchas veces hemos dicho, en Google, que la privacidad es algo distinto para cada persona. Para un padre de familia, por ejemplo, posiblemente la privacidad signifique una serie de cosas muy distintas de las que representa ese mismo concepto para sus padres adultos mayores o para su hija adolescente.
Sin embargo, más allá de grados y diferencias, en un mundo que ha “madurado” digitalmente, las nuevas demandas sobre privacidad que comienzan a hacerse oír obligan a los principales jugadores de la industria a prestar atención y a actuar con determinación y liderazgo.
Desde Google, hemos decidido tomar un mayor protagonismo para dar respuesta a esas demandas y avanzar decididamente hacia una “nueva normalidad”, en la que cada vez más, las personas tienen el control y deciden por sí mismas qué permisos dan a las plataformas para usar -o no- sus datos. Lo que está en juego es nada más ni nada menos que la confianza de nuestros usuarios, algo que, como diría Jyn en Rogue one, es fundamental para seguir avanzando juntos.



