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Según datos del UNICEF dos tercios de los niños en edad escolar en el mundo no tienen Internet en casa

Business Empresarial.- La suspensión de clases presenciales en la educación básica regular durante una semana, debido a las clases en modalidad virtual y feriados por el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico – APEC, tendría un impacto significativo en el aprendizaje académico y el bienestar socioemocional de los escolares.
Así lo dio a conocer Giovanni Arias Mori, especialista en calidad educativa de Sistema de Gestión de la Calidad Educativa (SGCE), quien destacó que “los resultados de una semana sin clases dependerán de cómo se aproveche este tiempo y del contexto particular de cada estudiante”.
Asimismo, destacó que la modalidad de clases virtuales limita en muchos casos el acceso a la educación dado que no todos los hogares tienen internet ni PC para cada integrante de la familia. En tal sentido, informó que según datos del UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) dos tercios de los niños en edad escolar en el mundo no tienen Internet en casa.
El especialista en calidad educativa resaltó alguno de los impactos que tendrá la falta de una semana de clases, estos son:
- Interrupción en el aprendizaje académico: la pérdida de una semana de clases significará la interrupción de secuencias de aprendizaje lo que dificultará la consolidación de conocimientos y habilidades, sobre todo, en áreas como matemática y lectoescritura donde la continuidad es clave. “Los estudiantes de educación básica, por su etapa de desarrollo, se benefician más de rutinas y estructuras que refuercen los conocimientos de forma consistente”, sostuvo Arias Mori.
- Impacto socioemocional: la escuela no solo es un espacio de aprendizaje académico, sino también un entorno social y emocional importante para los estudiantes. La falta de interacciones con sus compañeros y docentes puede afectar su bienestar emocional, especialmente en los niños más pequeños que dependen de esta estructura social para desarrollar habilidades como la empatía, el trabajo en equipo y la resiliencia.
- Pérdida de hábitos y rutinas: para los estudiantes de educación básica regular las rutinas son fundamentales. Una semana sin clases puede llevar a una pérdida temporal de hábitos de estudio y de comportamiento que necesitan consistencia para afianzarse. Recuperar estos hábitos puede requerir esfuerzo adicional, tanto por parte de los estudiantes como de los docentes.
- *Aumento de brechas educativas*: este tiempo sin clases puede acentuar las desigualdades, ya que los estudiantes con menos recursos educativos en casa tienen menor acceso a actividades de aprendizaje alternativas. Los estudiantes en colegios privados, por ejemplo, pueden tener acceso a recursos y apoyos que compensen esta interrupción, mientras que aquellos de colegios públicos pueden quedarse más rezagados.
- *Posibles beneficios de un descanso estratégico*: en algunos contextos, un descanso puede ayudar a que los estudiantes vuelvan a clases con más energía, especialmente si la carga académica ha sido intensa o si se percibe cierto agotamiento. Sin embargo, para lograr un impacto positivo, este descanso debería incluir actividades de repaso o experiencias de aprendizaje fuera de lo académico, de modo que se mantenga algún vínculo con el aprendizaje.
“En conclusión, dejar una semana sin clases puede tener un impacto considerable en el proceso educativo de los estudiantes de educación básica, sobre todo, si no se implementan estrategias para mitigar los efectos negativos”, manifestó Arias Mori.
Entre las estrategias para mitigar el impacto negativo de la interrupción de clases esta el contar con guías de estudio y actividades a realizar durante la semana, diseñar proyecto integradores que vinculen diferentes áreas, preparar recursos digitales y físicos accesibles para todos los estudiantes, asignar lecturas y ejercicios dosificados para mantener el ritmo de aprendizaje, implementar micro-learning a través de actividades cortas y significativas.
En el ámbito socioemocional resulta estratégico realizar encuentros virtuales breves entre estudiantes, promover actividades colaborativas a distancia, realizar seguimiento individual a estudiantes vulnerables, tener canales de comunicación para resolver dudas y preocupaciones, entre otros.




