¿Es bueno para las mujeres el trabajo remoto?

Escribe: Cynthia Sánchez, Directora de Talento Perú y Chile de ManpowerGroup.

¿Es bueno para las mujeres el trabajo remoto?

Business Empresarial.- En el Perú, los efectos de la Covid-19 en el mercado laboral ha hecho que las oportunidades de empleo para las mujeres se reduzcan en 45,3%. Además, siete de cada diez peruanas que ejercían empleos informales o precarios, fueron las primeras en perder su trabajo, según INEI.

Los servicios de entretenimiento, alojamiento y alimentación, servicios administrativos y comerciales, con mayor participación de mujeres, han sido los más afectados por la crisis sanitaria y, paralelamente, los perfiles que más se demandaron durante la pandemia fueron ocupados por el género masculino, y se ofrecieron en los sectores de tecnología, telecomunicaciones, logística, atención médica, entre otros.

En estas circunstancias nace el término “Shecession”, acuñado por Nicole Mason, presidenta del Institute for Women’s Policy Research, que básicamente describe lo sucedido con la brecha de género a causa de la pandemia por Covid-19, y cómo la crisis ha afectado los roles profesionales de las mujeres, además de sus roles y horarios en el hogar.

Según ManpowerGroup, también se introduce un debate en torno al impacto del trabajo remoto y desde casa para la mujer, y nos lleva a cuestionar si realmente es bueno que la mujer realice en simultáneo una sumatoria de roles complejos en el hogar, como, por ejemplo: el rol profesional, de madre, cuidadora de adultos mayores, enfermos/as, guía escolar, entre otros.

Las mujeres desean volver a las oficinas y este anhelo es visto como un medio para poder separar sus roles profesionales con los del hogar. En cambio, los hombres desean su retorno por tener mayor visibilidad y promoción. Esta situación debe llevarnos a un punto de inflexión y prestar más atención al reequilibrio de responsabilidades, a los roles del cuidado de la familia y en cambiar la dinámica de género predominante en el lugar de trabajo.

Dar los primeros pasos para un cambio real podrían iniciarse con reconocer los obstáculos que históricamente enfrentaron las mujeres y aportar en el desaprendizaje de estos sesgos; potenciar sus habilidades, ayudando a su adaptación en un mundo laboral que cambia rápidamente; desafiar las suposiciones y ser agentes de cambio, preparando a las mujeres para el éxito.

Una buena noticia es que, si antes priorizábamos el presentismo como señal de productividad, hoy las organizaciones basan la productividad en la confianza y resultados. Esto ayudará a las mujeres a la tan ansiada y real flexibilidad laboral.

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