El perfil del trabajador y la pandemia del COVID – 19

Profesora de ESAN Kety Jáuregui, directora de la Maestría en Organización y Dirección de Personas.
Business Empresarial.- La pandemia de COVID-19, ha trastocado el orden mundial y ha impactado críticamente en todos los ámbitos de nuestra vida, específicamente ha provocado una grave crisis del empleo actual y ha originado, por ejemplo, que las empresas reconfiguren el tamaño de su fuerza laboral, rediseñen formas de trabajo (siendo la digitalización uno de los aspectos más resaltantes) y, que, consecuentemente reformulen los perfiles del puesto de sus trabajadores.
En este contexto, será más crucial que nunca antes, que los trabajadores desarrollen habilidades creadoras de valor diferencial, no solo para que las organizaciones puedan competir sino para que éstas puedan asegurar su sostenibilidad. Así es clave, incorporar y/o fortalecer la capacidad de interactuar con otros a distancia. Esto implica adquirir competencias en el manejo de plataformas, herramientas, tecnologías y metodologías de trabajo virtual para poder conectarse y laborar desde donde se encuentre la persona, sin restringirse al espacio físico de la oficina. También, la gestión de la incertidumbre y de ambigüedad, resulta de suma importancia en contextos como el actual y el que se avecina, en los que la falta de claridad y la imprecisión serán la norma.
Esta competencia origina, que la persona puede lidiar y convivir con lo incierto y tomar cursos de acción sin caer en parálisis, un exceso de sobre-cuidados o en comportamientos innecesariamente arriesgados. La alta capacidad de inteligencia emocional, será también fundamental para mantener la serenidad, el manejo de los propios sentimientos y empatía con los de los demás en un entorno que estará caracterizado por las fuertes tensiones a nivel personal, grupal, organizacional y social.
Asimismo, la flexibilidad y la adaptabilidad, si bien ya eran parte de los perfiles que se buscaban en los empleados, cobran el escenario actual de cambios abruptos e inesperados, un rol preponderante ya que permiten que la persona se adecúe efectivamente a diversos contextos y situaciones, desde los aspectos laborales (incorporación del teletrabajo, ajustes salariales, cambios horarios) hasta hacer modificaciones en sus comportamientos y formas de relacionarse (mantener distancia social, acomodar espacios de trabajo en casa).
Finalmente, las nuevas demandas en las formas de operar y asegurar la salubridad, implican desarrollar el sentido de autocuidado incorporando hábitos más seguros y sanos. Esto se basa, a su vez, en ejercitar una rigurosa autodisciplina y en incorporar un alto sentido responsabilidad, siendo conscientes de los efectos que cada uno genera en su entorno laboral, familiar y comunitario. Si bien el escenario actual es de preocupación, es también una oportunidad para que los trabajadores descubran y desarrollen habilidades que los mejoren como personas y profesionales.




