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El Niño y el cambio climático: ¿Cómo se relacionan y qué estamos haciendo desde el Minam frente a sus impactos?
El cambio climático no causa El Niño pero puede influir en algunos de sus efectos. Conoce qué los diferencia y cómo el país se prepara frente a un clima cambiante.

Business Empresarial.- Lluvias intensas, altas temperaturas y cambios en las condiciones del mar son algunos de los efectos que solemos asociar con El Niño. Pero, ¿qué ocurre cuando este fenómeno natural se presenta en un planeta cada vez más caliente? Aunque El Niño y el cambio climático son procesos diferentes, pueden interactuar y generar efectos importantes en nuestro territorio.
El Niño se origina por cambios en las condiciones del océano Pacífico y la atmósfera que modifican temporalmente el clima. El cambio climático, en cambio, es una transformación de largo plazo que está elevando la temperatura de la atmósfera y los océanos, principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por las actividades humanas.
Un Niño en un planeta más caliente
El cambio climático no provoca El Niño. Sin embargo, este fenómeno ocurre hoy en un planeta cuya temperatura promedio es mayor.
Una atmósfera más cálida puede contener mayor cantidad de vapor de agua. Por ello, cuando se presentan condiciones para lluvias intensas, puede haber más humedad disponible. Con el calor sucede algo similar: si El Niño favorece temperaturas elevadas, estas ocurren sobre un planeta que ya se ha calentado.
En sencillo: el cambio climático no causa El Niño, pero puede influir en algunos de sus impactos.
¿Qué está haciendo el Minam?
El Niño es un fenómeno natural y no podemos evitar que ocurra. Lo que sí podemos hacer es conocer mejor su comportamiento, anticipar sus posibles efectos y estar mejor preparados para reducir riesgos.
Frente al cambio climático, el Ministerio del Ambiente (Minam) impulsa acciones en dos grandes frentes: mitigación y adaptación.
La mitigación busca reducir las causas del cambio climático. Para ello, se promueve la conservación de los bosques, el uso de energías más limpias, un transporte sostenible, una mejor gestión de los residuos y actividades productivas que generen menos emisiones de gases de efecto invernadero.
La adaptación busca prepararnos frente a los cambios que ya estamos experimentando. Esto implica mejorar la gestión del agua ante sequías y variaciones en las lluvias; fortalecer actividades como la agricultura, la pesca y la acuicultura; conservar y recuperar ecosistemas; reducir riesgos para la salud; y generar información para una mejor toma de decisiones.
De esta manera, el Minam impulsa acciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y fortalecer la adaptación del país frente al cambio climático, promoviendo información y medidas que permitan anticipar riesgos, proteger a la población y conservar nuestros ecosistemas.




