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El momento más difícil de Intel, el antiguo rey de los procesadores

Quien hace una década mencionara que Intel sufriría uno de sus momentos más complicados apenas 10 años después, sería tildado de poco cuerdo, como mínimo. Sin embargo, todo parece apuntar a que habría acertado de pleno. La compañía ha dominado el mercado con puño de hierro durante mucho tiempo y marcó el ritmo de la innovación tecnológica, pero en los últimos años ha visto como su posición está tambaleándose por la competencia, los retrasos en la adopción de nuevas tecnologías y la necesidad de reestructurar su modelo de negocio.

La caída de un gigante tecnológico

Intel, con más de 50 años de historia, ha sido uno de los mayores referentes en la industria de los semiconductores. Sus procesadores han alimentado a la mayoría de los dispositivos de todo el mundo, y su nombre se ha asociado siempre a buen rendimiento y calidad. Pero los tiempos cambian, y el otrora gigante tecnológico ya no parece ser demasiado grande para caer… salvo que comiencen cambios importantes.

Uno de los problemas más importantes de la compañía está siendo el retraso en la adopción de nuevas tecnologías en la fabricación de chips. Mientras AMD, su gran rival en la industria, ya emplea algunos de los modelos de fabricación más avanzados, Intel se quedó rezagado y tuvo muchos problemas para migrar a procesos de 10nm y 7nm. El atraso le está dejando en una posición donde competir en rendimiento y eficiencia energética es cada vez más difícil, mientras la confianza de inversores y socios tecnológicos tampoco está ayudando.

Además, esto ha llevado a dejar pasar una oportunidad de mercado clave para estas empresas: la IA. Mientras Nvidia está rompiendo récord tras récord de cotización, Intel no está siendo capaz. Esta tecnología, que ya están aplicando sectores tan variopintos como el casino en vivo y la sanidad, es una de las mayores revoluciones dentro del sector.

Y el tercer gran golpe se lo dio una empresa otrora aliada de Intel: Apple. La manzana prefirió utilizar la estructura de ARM para sus chips M1 y M2, abandonando de manera definitiva Intel y dando una estocada que podría ser mortal para una histórica del sector.

La respuesta de Intel

La situación es preocupante, y por eso Intel tiene que tomar cartas en el asunto. Bajo la dirección del CEO Pat Gelsinger, la empresa ha lanzado la iniciativa “IDM 2.0” (Integrated Device Manufacturing 2.0) con la intención de revitalizar sus capacidades de fabricación interna y abrir sus fábricas a otros fabricantes para producir chips bajo contrato, un modelo de negocio similar al de TSMC.

El plan de Gelsinger también incluye invertir en nuevas plantas de fabricación en EEUU y Europa. Estas instalaciones podrían ayudar a Intel a recuperar el liderazgo en la producción de semiconductores, aprovechando el interés de los gobiernos occidentales en reforzar sus cadenas de suministro.

Un negocio que podría caer, sin embargo, es la línea de productos Intel Arc. Tras varios años alejados de la producción de tarjetas gráficas, la compañía afincada en Santa Clara trató de volver al mercado, pero no están teniendo el éxito en un sector con dos grandes rivales como Nvidia y AMD.

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