El 60% de la deserción universitaria en Lima tiene causas económicas, revela investigación

Business Empresarial.- Un estudio realizado por HABLA LATAM a universitarios peruanos evidencia que la mayoría aprende a manejar su dinero solo cuando enfrenta una crisis financiera, mientras las instituciones educativas y financieras siguen siendo los últimos lugares a los que recurren en busca de ayuda.
Lima, julio de 2026.- La educación financiera de los jóvenes universitarios atraviesa una profunda brecha. Aunque cada vez más estudiantes trabajan, administran sus propios ingresos y muestran interés por construir un mejor futuro económico, la mayoría continúa aprendiendo a gestionar su dinero únicamente cuando enfrenta una crisis que pone en riesgo su continuidad académica.
Así lo revela una investigación desarrollada por Estudio Abierto de Habla Latam, basada en una encuesta a 380 estudiantes universitarios de Lima, además de entrevistas a profundidad y grupos focales, que identifica importantes cambios en el perfil del universitario peruano y cuestiona la forma en que actualmente se aborda la educación financiera.
Uno de los hallazgos más preocupantes señala que el 60% de la deserción universitaria en Lima responde a motivos económicos, mientras que 39% de los estudiantes afirma que sus finanzas pusieron en riesgo su permanencia en la universidad durante los últimos meses.
El estudio también revela que, cuando atraviesan dificultades económicas, los jóvenes no recurren principalmente a bancos ni universidades. El 57% busca apoyo en su familia, mientras apenas el 15% acude a una entidad financiera y solo el 14% solicita ayuda a su universidad.
La investigación desmonta varias ideas preconcebidas sobre los estudiantes universitarios. Actualmente, uno de cada tres universitarios tiene 24 años o más, y casi la mitad no depende exclusivamente del apoyo económico de sus padres para costear sus estudios.
Además, el 62% ya genera ingresos propios, ya sea mediante trabajos formales, proyectos independientes, ventas o actividades eventuales, lo que demuestra que el universitario peruano comienza a construir su independencia económica mucho antes de graduarse.
Otro de los principales hallazgos indica que los jóvenes no desarrollan habilidades financieras gracias a talleres o charlas tradicionales. El estudio concluye que el 100% de los participantes cambió su relación con el dinero a partir de un evento real, como recibir su primer sueldo, enfrentar una enfermedad familiar o perder una fuente de ingresos. Asimismo, el 65% afirma haber aprendido de personas cercanas con resultados comprobables, como familiares, parejas o amigos, mientras que apenas el 3,4% reconoce haber aprendido de una institución educativa.
Aunque la bancarización ha crecido gracias a herramientas de pago digital (monederos digitales o wallets), los estudiantes aún no establecen una relación financiera sólida con las instituciones. La investigación identifica a la familia como el principal «colchón financiero» de los universitarios y sostiene que bancos, universidades y fintech aún tienen una gran oportunidad para convertirse en aliados reales mediante soluciones que acompañen a los jóvenes antes de que enfrenten una crisis.
El estudio concluye que enseñar conceptos financieros ya no es suficiente. Para formar verdaderas capacidades de gestión económica, es necesario que los estudiantes puedan administrar dinero real, tomar decisiones en escenarios de bajo riesgo y contar con acompañamiento de personas en quienes confían.
Solo así será posible fortalecer su autonomía financiera, reducir la deserción universitaria y construir una relación más cercana entre los jóvenes y las instituciones que buscan apoyarlos.




