Medicina & Salud

Día Mundial de la Salud Mental: en el Perú ya figura entre los cinco mayores riesgos de negocio, pero su gestión sigue pendiente

Business Empresarial.- En el marco del mes donde se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, Marsh, firma global líder de servicios profesionales, destaca que la salud mental se ha convertido en un riesgo estratégico para las organizaciones en Latinoamérica, y en el Perú en particular. La evidencia de sus estudios People Risk 2026 y Redefiniendo la Salud Mental 2025 muestra avances en iniciativas, pero también brechas en medición, liderazgo y respuesta ante crisis.

En el Perú, el hallazgo es contundente: el deterioro de la salud mental se ubica en el cuarto lugar entre los principales riesgos de personas, muy por encima del noveno puesto que ocupa a nivel global. Se trata de una agenda de riesgos propia, en la que el primer lugar lo ocupa la transformación de los lugares de trabajo —seguida por la escasez de talento tecnológico—, mientras que a nivel global el principal riesgo son las amenazas cibernéticas.

Sin embargo, esa mayor visibilidad todavía no se traduce en una gestión integral. Según People Risk 2026, solo una de cada tres organizaciones considera efectiva su evaluación de riesgos psicosociales, una herramienta clave para anticipar cómo el entorno laboral afecta el bienestar de los equipos. El acceso también es una barrera: el 28% identifica dificultades de sus colaboradores para acceder a atención de salud mental de alta calidad. A ello se suma un componente financiero, pues el 38% advierte que los crecientes costos de salud erosionan los ingresos y ahorros de los empleados, una presión económica que suele traducirse en mayores niveles de estrés y ansiedad.

En Perú, esta realidad plantea la necesidad de pasar de una mirada reactiva a una gestión preventiva de la salud mental, con mayor acceso a atención de calidad y un rol más activo de los líderes en la construcción de entornos laborales saludables. Para las organizaciones, el desafío está en integrar estos factores a una estrategia de gestión de personas que contribuya tanto al bienestar de los colaboradores como a la sostenibilidad del negocio.

Una brecha que se repite en la región

El rezago en la gestión no es exclusivo del Perú. A escala regional, los estudios de Marsh revelan que, si bien existen recursos, su asignación no siempre se traduce en una estrategia articulada: el 79% de las organizaciones reporta contar con un presupuesto para iniciativas de bienestar emocional o salud mental, pero el 43% todavía lo aborda como una estrategia aislada.

Las brechas de implementación son evidentes: el 52% de las organizaciones no cuenta con acciones para gestionar el burnout y, aunque muchas reportan estrategias de apoyo, el 62% de ellas no tiene un protocolo claro para atender crisis o emergencias relacionadas con la salud mental. El liderazgo sigue siendo un punto crítico: apenas el 12% involucra a sus líderes desde la planeación de las acciones de salud mental, pese a que son ellos quienes modelan los entornos de trabajo.

“Las organizaciones deben incorporar la salud mental como una parte esencial de la gestión de riesgos de las personas, a través de métricas que permitan dar seguimiento a los riesgos psicosociales, el ausentismo, la rotación, la seguridad y la productividad. De igual forma, es clave definir rutas de atención claras y accionables, con protocolos para atender crisis, intervenir de manera temprana, realizar ajustes razonables y facilitar procesos de reincorporación al trabajo que realmente acompañen al colaborador. Para robustecer este enfoque, las empresas deben preparar a sus líderes y gerentes para identificar y prevenir riesgos psicosociales, fomentar entornos psicológicamente seguros y canalizar oportunamente a los colaboradores con profesionales acreditados”, afirmó Ariel Almazán, Líder de Consultoría en Salud para Marsh Latinoamérica y El Caribe.

Un reto también global

La magnitud del desafío trasciende la región. La OMS estima que el 15% de los adultos en edad laboral vivía con un trastorno mental en 2019 y que la depresión y la ansiedad provocan 12 mil millones de días de trabajo perdidos al año, con un costo aproximado de US$1 billón en productividad. La OCDE reportó que en 2022 los síntomas depresivos en sus países miembros seguían al menos 20% por encima de los niveles prepandemia. En esa línea, la ONU incorpora la promoción de la salud mental y el bienestar en el ODS 3.4, y el Global Risks Report 2026 del World Economic Forum, en colaboración con Marsh, ubica el deterioro de la salud y el bienestar entre los riesgos a vigilar en el horizonte de dos y diez años.

“Los datos evidencian que muchas organizaciones ya reconocen la relevancia de la salud mental, pero todavía persiste una brecha importante entre tener iniciativas aisladas y construir una respuesta verdaderamente integral. La prioridad hoy debe ser conectar medición, liderazgo, acceso y protocolos de atención para avanzar hacia entornos de trabajo más seguros, más humanos, más productivos y, sobre todo, más sostenibles”, concluyó Almazán.

People Risk 2026 reunió la opinión de 4.517 profesionales de Recursos Humanos y Gestión de Riesgos a nivel global, incluidos 103 líderes en el Perú. Redefiniendo la Salud Mental 2025 analizó la participación de 746 organizaciones de la región.

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