Del vehículo propio al renting corporativo: El cambio que impulsa eficiencia y rentabilidad
Escribe: Jaime Pinillos, Gerente General de Arval Perú.

Business Empresarial.- Las decisiones estratégicas que toman hoy las empresas peruanas están marcadas por una necesidad clara: hacer más con menos, sin comprometer resultados ni crecimiento. En ese camino, muchos líderes están reevaluando la forma en la que gestionan sus activos, especialmente aquellos que no forman parte del core del negocio. Así, el paso del vehículo en propiedad al leasing operativo o renting vehicular se convierte en una decisión cada vez más común y necesaria.
Según el estudio “Predicciones Globales para 2025” de Ipsos, el 51% de los encuestados proyecta una economía global más sólida este año. A nivel local, si bien persiste un entorno exigente, el Barómetro Arval Mobility Observatory 2024 revela que 9 de cada 10 empresas ya han implementado soluciones para optimizar sus recursos y procesos operativos. Esto demuestra que la eficiencia se ha convertido en una prioridad ineludible.
Y en este camino, el renting vehicular ha dejado de ser solo una opción financiera para convertirse en un habilitador de estrategia empresarial. Al evitar la compra directa de vehículos, las compañías liberan recursos clave, delegan tareas operativas complejas y acceden a innovaciones constantes para gestionar sus flotas de manera más inteligente.
¿Por qué el renting gana terreno?
En Arval Perú hemos acompañado a múltiples empresas en esta transformación. Uno de nuestros clientes, por ejemplo, decidió evaluar la migración de camionetas diésel a vehículos eléctricos. En lugar de asumir el alto costo inicial, optó por una solución de leasing que le permitió probar el cambio sin riesgo. El resultado: un ahorro diario de hasta $17 por unidad, lo que justificó avanzar con el proyecto de migración total.
Este caso refleja el valor estratégico del renting: permite experimentar, escalar y evolucionar sin comprometer capital de forma anticipada. Según el Barómetro 2024, el 50% de los ejecutivos encuestados tiene previsto implementar o ampliar este tipo de soluciones en los próximos años. ¿Las razones? Varias, y contundentes:
1. Reducción de cargas financieras: La adquisición directa de vehículos representa una deuda significativa, afecta el flujo de caja, ocupa líneas de crédito y resta margen de maniobra financiera. El leasing operativo, en cambio, transforma ese gasto en un servicio mensual que libera capital para invertir en otras áreas críticas del negocio.
2. Delegación operativa inteligente: Desde el mantenimiento y los seguros hasta la gestión documental, la administración de una flota propia implica tiempo, especialización y costos ocultos. Al tercerizar estas tareas con un proveedor experto, las empresas ganan enfoque, agilidad y productividad.
3. Respaldo técnico permanente: Un vehículo detenido es sinónimo de pérdida. Por eso, el renting asegura atención prioritaria en talleres autorizados, con procesos optimizados para mantener la continuidad operativa. Y si es necesario, se incluye un vehículo de reemplazo, sin afectar la operación diaria.
4. Tecnología aplicada a la eficiencia: Gracias a sistemas telemáticos, hoy es posible monitorear el comportamiento de los conductores, analizar el uso de cada unidad y anticipar necesidades de mantenimiento. Esta inteligencia de datos mejora el desempeño de la flota y promueve una conducción más segura y sostenible.
Hacia una movilidad corporativa más inteligente
Hoy, cuando la efectividad financiera y operativa está en el centro de las decisiones empresariales, el renting vehicular se consolida como un aliado estratégico. Esto no es solo movilidad, es eficiencia, flexibilidad y visión a largo plazo. En los próximos años, veremos cómo más empresas peruanas dejan de comprar vehículos para enfocarse en lo que realmente mueve sus negocios: la rentabilidad y la innovación.




