Deepfakes en el sector empresarial: ¿Qué puede hacer una empresa peruana ante una suplantación de su CEO en redes sociales?

Business Empresarial.- Periodistas de reconocida credibilidad y gerentes generales de grandes empresas aparecen en videos promocionando novedosas fórmulas para ganar dinero fácil. Todo se ve muy real: sus rostros, sus voces, sus propuestas; sin embargo, ni los periodistas han hablado del tema ni los directivos han declarado jamás al respecto. Son los famosos deepfakes, contenidos creados con inteligencia artificial que clonan rostros y voces para engañar a usuarios, y en Perú ya vienen generando más de una alerta en el ámbito corporativo.
- Respuesta inmediata: Las noticias falsas se difunden seis veces más rápido y tienen 70% más de probabilidades de ser compartidas en redes como X que las verdaderas, según un estudio del MIT realizado hace algunos años. Al identificar una suplantación, se deben activar inmediatamente los diferentes canales corporativos para desmentir y alertar. Un comunicado oficial o posteo de urgencia dirigido a clientes, proveedores e incluso colaboradores puede ser una acción simple, pero altamente útil, y debe ser acompañado de un monitoreo permanente de medios y redes.
- CEO como vocero: El directivo suplantado debe ser el más activo e involucrado en denunciar el material falso en sus redes oficiales. Desmentir es más efectivo cuando proviene de la persona directamente afectada.
- Colaboradores aliados: Los públicos pueden llegar a confiar más en los empleados que en otras fuentes, y esto los convierte aliados ideales para amplificar y fortalecer cualquier aclaración oficial. Por ello es fundamental informarles de inmediato lo ocurrido, para que actúen como multiplicadores de la versión de la empresa y el CEO.
- Cultura de defensa digital: Actuar desde la prevención es imprescindible. Una organización preparada necesita capacitar permanentemente a sus colaboradores en prevención de riesgos, desinformación y delitos digitales, ya sea mediante talleres o cursos a cargo de entidades expertas.
El frente tecnológico tiene total relevancia. Para María Belén Ortiz, directora de la carrera de Sistemas de Información y Ciberseguridad de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), los deepfakes muestran que ya no es posible confiar únicamente en la voz o en la imagen como pruebas de identidad. “Ante ello, las empresas deben implementar mecanismos redundantes para validar solicitudes críticas y fomentar una cultura de seguridad digital en todos los niveles. Estas estafas hacen evidente la necesidad de capacitación y concientización constante a los trabajadores sobre los riesgos en ciberseguridad, incluyendo las estafas por deepfake”.
En un entorno donde la manipulación digital evoluciona rápidamente, la prevención y la educación se convierten en las mejores defensas para proteger a las organizaciones y a quienes las lideran. Ante ello, existen señales que permiten sospechar de un deepfake, explica María Belén Ortíz, entre ellos se encuentran:
- Videos no tan explícitos: los protagonistas realizan movimientos de labios que no coinciden con el audio, parpadeo poco natural, expresiones faciales rígidas, bordes borrosos en el rostro, iluminación y sombras irreales o voces metálicas y distorsionadas.
- Verificar la fuente: confirmar si el video o audio proviene de un canal oficial o cuenta corporativa verificada. Ante solicitudes sensibles, contactar directamente al emisor por otro medio, como llamada telefónica o correo institucional.
- Precaución con enlaces falsos: muchos deepfakes se acompañan de URLs fraudulentas que buscan robar credenciales o desviar fondos. Revisar minuciosamente la dirección web (errores ortográficos, dominios poco usuales) y desconfiar de mensajes con tono de urgencia.
Finalmente, “si ya ocurrió la estafa, es fundamental guardar evidencias del contenido falso como audios, videos, mensajes, enlaces, reportar a la plataforma donde circula, denunciar el caso ante las autoridades de delitos informáticos y comunicar con rapidez y transparencia a empleados, clientes y socios para contener el daño reputacional”, destaca Ortiz.




