Crecen los ciberataques que afectan a los datáfonos en Perú

Business Empresarial.- En un entorno donde la adopción de pagos electrónicos y la digitalización del comercio avanzan de forma acelerada, los datáfonos (también conocidos como Terminales Punto de Venta “TPV”) se han consolidado como objetivos prioritarios para los ciberdelincuentes. Según reportes de Fortinet a través de su laboratorio de inteligencia FortiGuard Labs, durante el primer semestre de 2025 Perú registró más de 748 millones de intentos de ciberataques, colocándolo entre los países más expuestos de Sudamérica frente a amenazas digitales que impactan infraestructura crítica, comercio electrónico y servicios financieros regionales.
Estas cifras muestran la magnitud de la exposición digital que enfrentan empresas, instituciones y comercios que dependen de sistemas electrónicos de pago para su operación cotidiana, en un contexto donde las amenazas automatizadas se combinan con vectores estratégicos cada vez más sofisticados.
Ciberamenazas que afectan la operación del comercio
La generalización del uso de datáfonos en puntos de venta físicos y plataformas digitales convierte su disponibilidad y seguridad en una prioridad estratégica para la continuidad del negocio. Una interrupción de la conectividad o una intrusión cibernética puede generar pérdidas económicas relevantes, erosionar la confianza del consumidor y comprometer información sensible asociada a los pagos.
“Cada datáfono es un nodo dentro del ecosistema de pagos. Cuando uno falla o se ve comprometido, no solo se detiene una transacción, también se abre una posible puerta a vulnerabilidades que pueden impactar a toda la red transaccional”, señala Rafael Escobar Gómez, Director de Desarrollo de Negocio de ALAI Secure.
Evolución tecnológica y nuevos riesgos en los pagos
El ecosistema de pagos ha evolucionado rápidamente: de la banda magnética al chip EMV, del pago sin contacto a wallets digitales y transferencias inmediatas, incorporando incluso biometría como mecanismo de autenticación.
Hoy, los datáfonos modernos operan como pequeños ordenadores con alta capacidad de procesamiento y conectividad permanente, lo que amplía su superficie de exposición frente a amenazas digitales. Aunque las pasarelas de pago han fortalecido sus mecanismos de seguridad, la protección de estos dispositivos depende también de una infraestructura de conectividad segura, estable y alineada con la regulación local.
Legislación, soberanía de datos y estándares internacionales
Además de los estándares internacionales como PCI-DSS, un marco global diseñado para proteger la información de tarjetas de crédito y débito durante su almacenamiento, procesamiento y transmisión, en Perú la normativa en materia de protección de datos personales y delitos informáticos exige minimizar la exposición de información sensible y aplicar medidas de seguridad acordes con el riesgo.
“Garantizar que los datos de pago se mantengan bajo control, con el menor nivel de exposición posible y dentro del marco regulatorio local, es fundamental para proteger el ecosistema transaccional. Las soluciones con infraestructura local permiten reducir la superficie de ataque y facilitan el cumplimiento regulatorio”, explica Escobar.
Garantizar operaciones 24/7: una necesidad, no una opción
La digitalización del comercio exige sistemas que operen sin interrupciones. Ante este escenario, ALAI Secure despliega soluciones que combinan conectividad M2M/IoT segura, tunelizada y con monitoreo permanente, permitiendo que los datáfonos operen 24/7, incluso ante fallas de red o intentos de ataque.
La conectividad local y de baja latencia se convierte en un factor determinante para la estabilidad del ecosistema de pagos y la experiencia del usuario final. Disponer además de una colaboración local ante cualquier incidencia, análisis o soporte que se requiera, se antoja crítico en este escenario.
Un entorno de riesgo creciente
El volumen y sofisticación de las amenazas digitales que enfrenta Perú en 2025 reflejan la urgencia de fortalecer las capacidades de ciberresiliencia en todos los niveles, desde grandes entidades financieras hasta pequeños comercios que dependen de un datáfono para realizar sus ventas diarias.
“La infraestructura local facilita la realización de auditorías y pruebas de seguridad y permite demostrar cumplimiento frente a estándares internacionales y regulaciones locales. No exponerse más allá de lo necesario es una ventaja clara frente a modelos basados en redes globales o esquemas de roaming permanente”, concluye Escobar.




