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¿Cómo debería actuar el Perú ante un posible terremoto?

Business Empresarial.- Un nuevo sismo de gran magnitud ha puesto en zozobra al continente latinoamericano. México, a cuatro años de aquel 7 de setiembre de 2017 en donde la ciudad de Guerrero sufrió un sismo de 8.2 que se consideró como uno de los más fuertes en 100 años, volvió a sucumbir ante un movimiento telúrico exactamente cuatro años después ante un sismo de 7.1 en la ciudad de Acapulco.

En el Perú, la tierra ha seguido temblando desde los temblores del 24 y 25 de agosto con epicentro en el Callao y de magnitud de 5.1 y 4.1 en la escala de Richter; y ya suman 552 temblores registrados por el IGP (Instituto Geofísico del Perú), de los cuales el 70% ocurren en la costa peruana de Ancash, Lima, Ica, Arequipa, Moquegua y Tacna, mientras que el 30% restante se reporta en las regiones del norte del país, como Piura que se vio afectado con un sismo de 6.1.

Para Adrián Ward, Head of Placement de Lockton Perú, el corredor de seguros independiente más grande a nivel global, la actividad sísmica de todo el cinturón de fuego, al menos este año, está bastante activa, y esa es la razón por la que estamos escuchando de varios terremotos cerca como el de 7.5 en la escala de Ritcher que sacudió Haití y que ha dejado un saldo de más de 2 mil muertos y alrededor de 10 mil heridos. La catástrofe nuevamente atrapa a los haitianos que aún no se recuperaban del sismo del 2010 que dejó una cifra de 200 mil personas fallecidas.

Sin lugar a dudas, una catástrofe como esta lleva a los peruanos a reflexionar sobre si estamos preparados o no para enfrentar un hecho similar en nuestro país; más aún cuando, por ejemplo, México, cuenta con un sistema de alerta temprana que permitió que mucha gente salga entre 20 segundos y hasta un minuto antes del sismo.

“El silencio sísmico de más de 250 años en el Perú, está generando la expectativa de un megaterremoto superior a los 8.5 grados”, enfatizó Ward.

Las consecuencias podrían ser totalmente fatales

Para el ejecutivo, las consecuencias de que el Perú sufra los embates de la naturaleza producto de un sismo de gran magnitud serían catastróficas, pues junto con un terremoto, se avecinaría un tsunami, que según los últimos estudios y simulaciones realizados en Chile, con olas que podrían llegar a una altura que estaría entre los 25 y 40 metros y que podrían hacer que, no solamente las construcciones en varias zonas de Lima caigan, sino que zonas como La Punta en el Callao, desaparezcan.

El Head of Placement de Lockton Perú, comentó también que sismos de 6.1 como el que ocurrió en Piura hace unas semanas, no liberan mucha energía acumulada, por lo que el riesgo de un posible megaterremoto se puede volver a repetir.

“Probablemente la recurrencia no se conozca exactamente, pero se calcula que estamos cerca de que se presente algo muy fuerte en Lima, por la gran cantidad de energía acumulada. Además, en la zona norte, puede que la recurrencia sea mayor en años a la zona centro ya que no hay registros antiguos de un megaterremoto, pero se sabe que también está acumulándose energía importante. Lo mismo ocurre en la zona Sur del Perú”, destacó.

Importancia de una cultura de asegurabilidad

Como una solución de transferencia de riesgos que permita mejorar la capacidad de resiliencia ante las pérdidas que este tipo de catástrofes naturales pudieran ocasionar, el experimentado ejecutivo mencionó, como complemento a los seguros tradicionales contra daños directos ocasionados por terremotos y tsunamis, la posibilidad de adquirir un tipo de seguro especial denominados seguros paramétricos.

Y es que, las pólizas de propiedad con cobertura de terremoto, cubren las pérdidas por daños directos y consecuenciales de lucro cesante ante la ocurrencia de este riesgo. En cambio, un seguro paramétrico, al no ser tradicional, asegura ante un evento e índice específico (por ejemplo el grado de magnitud de un terremoto), que de presentarse según los parámetros establecidos en la póliza, se llegaría a cobrar la suma asegurada, sin que necesariamente se haya producido un daño directo a las instalaciones, aunque sí habría que declarar algún tipo de perjuicio económico como consecuencia del evento cubierto, como por ejemplo: una paralización de las operaciones si es que no se puede contar con personal disponible para la operación del negocio durante los primeros días posteriores al megaterremoto o cualquier otro que se presente y que no necesariamente serían materia de cobertura de un seguro tradicional.

No obstante, este tipo de seguros no tiene límites y pueden servir para cubrir diferentes eventos como, por ejemplo, el fenómeno del Niño o Niño Costero, con indicadores paramétricos que alcancen algún grado de temperatura específico del mar que demostrarían su presencia o cuando se llegue a registrar algún nivel elevado de pluviometría anormal en una zona geográfica determinada.

“En ese escenario, si ocurre un sismo dentro de los parámetros establecidos al momento de adquirir un seguro paramétrico, la reaseguradora devuelve el monto y con ello el beneficiario podrá distribuirlo de la mejor manera. Por ejemplo, en el Caribe, las grandes cadenas hoteleras adquieren estas pólizas ante Huracanes, que no solo cubren pérdidas materiales, sino económicas cuando hay cancelaciones de reservas, entre otros”, enfatizó Ward.

Finalmente, el ejecutivo señaló que el Perú está a tiempo de buscar soluciones que minimicen los estragos de un megaterremoto.

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