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Aceita de palma en 2022 y más allá: retos y soluciones

Business Empresarial.- La palma aceitera es una planta que crece en los trópicos y de la cual se extrae el aceite de palma, un ingrediente que forma parte de múltiples productos de la vida diaria. En países en desarrollo, el aceite se usa ampliamente para cocinar, aunque este aceite también aparece en cosméticos, detergentes y hasta en biocombustibles.

Estos árboles ofrecen un rendimiento muy superior al de otros aceites en lo que respecta al coste de producción. Dado que la demanda sigue aumentando, especialmente en regiones como África o Latinoamérica, su producción sigue siendo muy rentable. Sin embargo, su producción no siempre es sostenible y esto crea un problema ecológico que cada vez es más y más notable.

La relación entre el aceite de palma y la deforestación

La producción del aceite de palma es uno de los principales problemas medioambientales de los últimos años. La deforestación causada por el aceite de palma está afectando de forma severa a algunos de los bosques más diversos del mundo debido al uso de agricultura intensiva utilizado frecuentemente en este tipo de plantaciones. Uno de los lugares más afectados por el aceite de palma y la deforestación es Indonesia, donde llegó a ser responsable de hasta un tercio del total de pérdida de bosque en el país. La deforestación en este y otros países está destruyendo el hábitat natural de especies amenazadas, como el rinoceronte de Sumatra o el orangután.

La pérdida de bosque supone un doble problema para combatir el cambio climático: los árboles eliminados no podrán eliminar CO2 de la atmósfera y, a la vez, la falta de árboles libera grandes cantidades de carbono, uno de los gases de efecto invernadero que más afectan al cambio climático. Además, en algunos países, la producción del aceite de palma está tristemente asociada a la falta de leyes del trabajador, permitiendo la explotación y el trabajo infantil.

Disminución de la deforestación causada por el aceite de palma en 2022

Solo previniendo la deforestación causada por la producción de aceite de palma se puede revertir la destrucción del medioambiente. Indonesia ha estado invirtiendo para revertir la alarmante tendencia de la última década y en el periodo 2018-2020 consiguió reducir la deforestación a menos del 20% respecto a su pico más alto entre los años 2008 y 2012. 

Esta disminución se consiguió debido a la suma de varios factores. Por un lado, el gobierno reguló de forma clara la expansión de las plantaciones de aceite de palma en las zonas forestales. Por otro lado, organizaciones no gubernamentales, periodistas, ciudadanos y consumidores nacionales e internacionales pusieron el foco en este problema y metieron presión al gobierno para que revirtiese la situación. Además, la producción en otros países y la dificultad para conseguir más terreno cultivable y trabajadores a un precio razonable han jugado también su papel para conseguir esta mejora. 

Aunque el descenso de la deforestación también estaba asociado a la caída del valor de mercado del aceite de palma debido a la breve prohibición de exportación, el reciente aumento de los precios del aceite de palma no se ha visto en un incremento de la deforestación, lo que permite mirar al futuro con optimismo, a pesar de todo el trabajo que queda por hacer.

Nuevos problemas y preocupaciones

La deforestación de las grandes explotaciones está disminuyendo, pero la de las pequeñas explotaciones aumenta. Conviene seguir incentivando a las grandes explotaciones a seguir con la tendencia, mientras se intenta atraer a los pequeños agricultores hacia compromisos de deforestación cero por medio de ayudas económicas y/o la introducción de nuevas tecnologías con las que sacar más partido al campo mediante métodos sostenibles y eficientes, dejando atrás otras técnicas de explotación intensiva.

Se calcula que hay más de 3 millones de agricultores en todo el mundo que cultivan aceite de palma y es una importante fuente de ingresos, si no la única que tienen. No se trata de prohibir, sino de invertir dinero en formar a estos agricultores para que adopten técnicas que fomenten una mayor productividad y rendimiento sin dejar de lado el cuidado del medioambiente. Porque los problemas medioambientales nos afectan a todos en mayor o menor medida, sin importar en qué parte del planeta se produzcan.

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