Artículo de la Semana

Ser mamá y profesional sí se puede: reflexiones e iniciativas para apoyar el desarrollo profesional de las mujeres

Business Empresarial.- La brecha de género en el trabajo es un problema en el mundo que aún no se resuelve. Antes de la pandemia, buscar soluciones para disminuir la desigualdad laboral entre hombres y mujeres era parte de los objetivos de muchas organizaciones. Sin embargo, dada la coyuntura mundial, este aspecto pasó a un segundo plano en las agendas corporativas, ya que muchos tuvieron que priorizar ajustes económicos para sobrevivir a la crisis, originando recortes de personal y/o paralización en el contrato de nuevos colaboradores. Esto se reflejó en la tasa de desempleo que se elevó significativamente en todo el país, pero con énfasis en la población femenina. Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú (INEI), en el 2020, el porcentaje de hombres que dejaron de ser parte de la población económica activa (PEA) fue del 12.1%, mientras que las mujeres conformaron el 24%.

Prejuicios que limitan el potencial profesional de las mujeres

La Organización Internacional de Trabajo (OIT) indica que “la protección de la maternidad y la paternidad en el lugar de trabajo es un derecho laboral fundamental”. Sin embargo, sumado al creciente desempleo, persiste en la sociedad la discriminación por ser mujer, relacionada con el embarazo y la maternidad. Esto tiene base en algunos prejuicios de los roles tradicionales que se asignan a las mujeres, como la carga doméstica y la crianza de los hijos que alimentan estereotipos que establecen falsas creencias sobre las capacidades de las madres en el ámbito profesional.

Iniciativas que suman

Las sociedades evolucionan y afortunadamente hoy en día muchas mujeres ocupan puestos de trabajo con mayores niveles de responsabilidad y crecen en carreras de liderazgo. Desde mi perspectiva personal considero que como compañía que forma parte del sector privado, tenemos la responsabilidad de sumar, promover la equidad en nuestra sociedad y romper los estereotipos promoviendo el cambio dentro de nuestra propia fuerza laboral. Tenemos la satisfactoria experiencia de corroborar que un ambiente de trabajo diverso impulsa la productividad gracias a la gran variedad de talentos donde convergen diferentes personas que se sienten motivadas por nuestra cultura de inclusión.

En Kimberly-Clark estamos comprometidos con promover un liderazgo inclusivo que siembre el respeto hacia la diversidad de experiencias y perspectivas, fomentando la equidad entre nuestro talento y el empoderamiento femenino. La inclusión y diversidad son una semilla que plantamos de cara al presente y al futuro, una de las más importantes, porque no es solo una meta, es parte de lo que somos y queremos ser. Desarrollamos distintas iniciativas orientadas a la inclusión y a incrementar la cantidad de mujeres en roles de liderazgo buscando la igualdad de género. Es por esto que actualmente +27% de los puestos de liderazgo en nuestra compañía lo ocupan mujeres, siendo nuestra meta aumentar esta cuota para alcanzar un 50%.

Además, recientemente hemos lanzado el programa “Working Mom”, una iniciativa que busca dar opciones de reinserción laboral de aquellas madres que eligieron hacer una pausa en sus carreras, con acciones flexibles que les permitirán continuar con sus carreras profesionales y, a la vez, seguir cuidando de sus hijos a través de un proceso de incorporación progresivo.

Hoy, llamamos a la reflexión porque sabemos que todos los sectores podemos impulsar grandes cambios. Juntos podemos alcanzar sociedades con una fuerza laboral más justa y equilibrada respecto al género y con ello, un mejor futuro para todos y todas.

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