8 recomendaciones para evitar lesiones en el trabajo remoto

Karem Poma, especialista en Ergonomía de SGS, comenta qué aspectos deben tener en cuenta trabajadores y empleadores.

8 recomendaciones para evitar lesiones en el trabajo remoto

Business Empresarial.- Más de 250 mil peruanos trabajan de manera remota, según la más reciente información brindada por el Ministerio de Trabajo. Esta modalidad ha llegado para quedarse, pero al mismo tiempo incrementa los riesgos ergonómicos, los cuales están asociados a las posturas que adoptan las personas durante sus labores.

Para Karem Poma, especialista en Ergonomia de SGS, se debe idear la casa como un lugar de trabajo confortable, que permita movimientos y cambios posturales, con iluminación suficiente, ventilado, idealmente silencioso o en todo caso alejado de ruidos fuertes. Además, recalca el uso correcto del mobiliario adecuado para tener una buena postura frente a la pantalla. En ese sentido, brinda las siguientes recomendaciones:

  1. Silla. El respaldar debe brindar un soporte firme en la espalda, en especial para la curvatura de la zona lumbar. De preferencia, la silla debe contar con mecanismos de regulación de altura y ángulo de respaldar, tener una superficie acolchada, con el borde del asiento redondeado, además de reposabrazos para facilitar cambios posturales. La altura de la silla debe permitir que el trabajador pueda adoptar una posición que genere un ángulo de 90 grados entre los muslos y las piernas. Debe contar mínimo con cinco ruedas. 

Los pies deben estar ubicados firmemente sobre el piso o en todo caso se debe contar con un posapié para prevenir la adopción de posiciones perjudiciales. En posición sentada, el borde del asiento no debe presionar la zona posterior de la rodilla, sino que debe haber una distancia de entre tres a cuatro dedos.

  1. Mesa. Debe permitir que posicionemos el codo en 90 grados respecto a la altura de la superficie de trabajo. No debe tener bordes filosos. La superficie de la mesa debe ser amplia, para distribuir adecuadamente los elementos de trabajo, y de preferencia no debe ser de materiales brillantes, como el vidrio, pues pueden producir reflejos.
  1. Ordenador. El borde superior de la pantalla debe estar al nivel de los ojos y la distancia no debe ser menor a la de los brazos extendidos en sedente (45-55cm).  En las desktops, la pantalla debe poder inclinarse con facilidad según la necesidad del colaborador, evitando posiciones incómodas a nivel cervical. Las laptops no son ergonómicas y requieren el uso de un sistema para regulación de altura de pantalla, tipo cooler o atril, o conectarse a una pantalla externa, con un teclado y mouse independientes.
  1. Teclado y mouse Deben estar alineados en el mismo plano. El teclado debe estar frente al trabajador y el mouse a lado del teclado. Ambos deben situarse a una distancia de al menos 10 cm del borde de la mesa, para poder apoyar los antebrazos y tener la mano, muñeca y brazo alineados cómodamente. De esta manera, se previene la adopción de posturas incómodas.
  1. Iluminación. Para evitar el esfuerzo y la fatiga visual, el espacio de trabajo debe contar idealmente con iluminación natural complementada con luz artificial. La pantalla se sitúa de manera que la luz ingrese lateralmente para evitar deslumbramientos. Además, se puede controlar los reflejos con cortinas. Finalmente, el contraste y el brillo de la pantalla se regula para evitar la fatiga.
  1. Ventilación y temperatura: Tener las ventanas abiertas para que el espacio de trabajo esté ventilado y con una temperatura agradable. 
  1. Ruido: El espacio de trabajo deberá estar ajeno a ruidos que generen incomodidad o que interfieran en la concentración del trabajador.
  1. Pausas activas. Consisten en estiramientos y elongación de los músculos que estén en postura estática prolongada. Tienen una duración de entre 5 y 10 minutos al menos de veces al día e idealmente cada dos horas. Son buenas para reducir las molestias corporales, fatiga laboral y prevenir el estrés. 

Más allá de la obligación que tienen las empresas de cuidar la salud de sus trabajadores, los empleadores al gestionar los riesgos ergonómicos crean un mejor ambiente de trabajo, lo cual contribuye a la productividad, y evitan eventuales gastos en descansos médicos, tratamientos de rehabilitación, multas e indemnizaciones.

Importancia de la supervisión.

Poma precisó que para minimizar los riesgos ergonómicos no basta con brindar recomendaciones a los colaboradores, sino supervisar que estas medidas se cumplan. Y que, si bien la pandemia ha complicado la realización de esta tarea, la tecnología hoy permite superar esa barrera.   

“En el caso de SGS contamos con herramientas que no solo permiten realizar la vigilancia de manera remota, sino que además genera una reducción del costo y del tiempo que tomaría esta supervisión si se realizara de manera presencial”, comentó la experta.

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