Artículo de la Semana

La marca personal y la distancia social

Business Empresarial.- ¿Qué le pasa a nuestra marca personal si no podemos compartir un espacio con nuestros clientes ni podemos tocarlos? La marca personal es la manera como nos presentamos en sociedad. En ese sentido, la marca personal es social. Por lo tanto, si cambia la distancia social, cambia la marca. Y, desde hace unas semanas, nuestro contexto físico ha cambiado por completo.

Nuestras oficinas, clubes y escuelas, nuestro restaurante favorito, la librería de cabecera quedan detrás de un muro infranqueable La pandemia es un riesgo, pero a la vez nos da la oportunidad de repensar cuál es la relación de nuestro negocio con el espacio físico.

¿Qué supone para tu marca personal que la gente no pueda abrazarse?

Comparto algunas ideas para reflexionar sobre la relación entre marca personal y distancia social.
Teletrabajo. Trabajamos desde casa. ¿Para qué necesitamos entonces una oficina o una sede central? Quizás las necesitamos para relacionarnos. Echamos de menos el café y la conversación con nuestros colegas, donde obteníamos información extraoficial.

Ubicación. En las videoconferencias, cuando las personas se presentan dicen espontáneamente el lugar en el que están – aunque para la reunión este dato no sea relevante. Estamos en pantalla, pero queremos ubicarnos en el espacio físico.

Confinamiento. Nuestra casa es nuestro refugio. Pero este refugio puede no coincidir con nuestro hogar. Lo vemos en iniciativas como Casa Andina Home, que ofrece a los huéspedes la seguridad sanitaria de su casa en una habitación de hotel.

Emoción. Repetimos públicamente que daríamos lo que fuera por abrazarnos. Un gesto tan simple como un abrazo ha adquirido un gran valor. Queremos estar cerca, pero, por otro lado, lavamos y desinfectamos lo que tocamos.

¿Cómo mostraremos el afecto y la empatía de forma no táctil?

Seguridad. Cuando se permitan otra vez, los encuentros presenciales serán en petit comité o en grandes espacios donde se puedan mantener distancias de seguridad.  Vernos físicamente será la excepción, no la norma. ¿Qué sucede entonces con las reuniones de negocios, las convenciones, los viajes de incentivos? ¿Nos sentiremos más seguros si nuestro interlocutor está separado de nosotros por una pantalla?

Son muchas preguntas – y una certeza.

Cuando el virus remita, intentaremos volver a la normalidad.

Pero la normalidad será distinta.

Nuestra generación será recordada por lavarse obsesivamente las manos.

Por sonreír al cliente detrás de una mascarilla.

Por entender que los ojos también hablan.

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