Artículo de la Semana

Estrés Abiótico en la agricultura y cómo proteger el rendimiento y calidad de tu cultivo

Escribe: José Nolasco, Rovensa Next Head of R&D Bionutrition

Business Empresarial.– Los agricultores de todo el mundo se encuentran con el desafío de cumplir con la creciente demanda de alimentos a una escala sin precedentes. Este reto tiene que ser llevado a cabo con
altos estándares de los consumidores en cuanto a criterios de calidad (aroma, sabor, color,
conservación, entre otros) y propiedades nutracéuticas; de utilización de menores insumos en
las prácticas agrícolas, y que éstos cumplan con criterios de sostenibilidad, bajo un contexto
regulatorio estricto. Adicionalmente, las complicadas condiciones derivadas de la situación de
cambio climático introducen en los cultivos estreses de tipo abiótico (sequía, altas temperaturas, salinidad, etc.), teniendo un fuerte impacto negativo en la calidad y rendimientos finales obtenidos. Se hace, por tanto, de suma importancia una correcta gestión del estrés para afrontar este reto en la comunidad agrícola.

El estrés abiótico hace referencia a factores ambientales adversos que afectan el correcto crecimiento y desarrollo de los cultivos, teniendo como consecuencia última la reducción o pérdida de las cosechas y una merma en la calidad de los frutos obtenidos. En Perú, vemos cómo año tras año los efectos de los estreses abióticos se hacen presentes en los cultivos, tomando como ejemplos más recientes el fenómeno del Niño o el Ciclón Yaku, que en 2023 provocó considerables inundaciones en las zonas de Piura y Chiclayo.

Comprender los efectos perjudiciales de los estreses abióticos en los cultivos y dotar a los productores de herramientas para mitigar sus efectos es fundamental para la correcta gestión del estrés. El uso de prácticas agronómicas eficientes, sistemas de detección temprana de eventos climatológicos perjudiciales, monitorización del estado de los cultivos y el suelo, técnicas de mejora vegetal y desarrollo de variedades adaptadas, y la aplicación de soluciones preventivas y curativas de bioestimulación. En definitiva, dotar a los productores de una amplio abanico de opciones para trabajar una agricultura de precisión.

La bioestimulación de los cultivos juega un papel clave dentro del conjunto de estas herramientas para la gestión del estrés, al favorecer los procesos naturales de las plantas para hacer frente a los distintos tipos de estreses abióticos, y que éstas sean más resilientes. La bioestimulación es el mejor aliado en la lucha contra el cambio climático y sus efectos nocivos en la agricultura, para garantizar la productividad, la sostenibilidad y la seguridad alimentaria.

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