Empleabilidad: qué habilidades marcarán la pauta durante el 2026
La presión por resultados y la automatización obligan a redefinir qué significa estar “realmente preparado” para un puesto.

Business Empresarial.- El inicio de año confirma un cambio sostenido en los criterios con los que las empresas evalúan y desarrollan talento. Más allá del conocimiento técnico o la experiencia acumulada, las organizaciones están priorizando un conjunto de habilidades vinculadas al criterio, la adaptabilidad y la capacidad de operar en contextos complejos.
El mercado laboral actual se caracteriza por una mayor presión por resultados, procesos más automatizados y una rotación que obliga a tomar decisiones de contratación con menor margen de error. En este contexto, las empresas están revisando qué entienden por “perfil preparado” y ajustando sus modelos de selección en consecuencia.
El conocimiento dejó de ser el diferenciador
El éxito en el trabajo, y en la vida, ya no depende únicamente de los conocimientos técnicos. Hoy, la tecnología ha estandarizado el acceso al conocimiento, reduciendo su valor como factor diferenciador. Lo que realmente distingue a las personas es su capacidad humana para interactuar, adaptarse y liderar. En este contexto, las “Power Skills” se convierten en el principal motor del desempeño laboral: trabajo en equipo, adaptabilidad, resiliencia, comunicación efectiva, empatía y automotivación.
Varinhia Gutiérrez, especialista en reclutamiento ejecutivo de Trust Consulting, señala que en 2026 la empleabilidad estará directamente asociada a la capacidad de interpretar escenarios y actuar con autonomía. “Las organizaciones buscan profesionales que puedan tomar decisiones informadas, adaptarse a cambios rápidos y colaborar con equipos diversos sin necesidad de estructuras rígidas”, explica.
Una de las habilidades más valoradas es el pensamiento analítico aplicado, manejar información y traducirla en decisiones concretas alineadas a objetivos estratégicos. Esta competencia es transversal a distintos niveles jerárquicos y áreas funcionales.
La adaptabilidad profesional es otro factor clave. Las organizaciones asumen que los roles evolucionan y que los perfiles estáticos pierden vigencia. En los procesos de selección, se evalúa cada vez más la actitud frente al cambio, la capacidad de aprendizaje y la disposición a asumir nuevas responsabilidades.
Más allá del CV
La comunicación clara y funcional también ganará relevancia, especialmente en entornos híbridos o con equipos distribuidos. La capacidad de coordinar, alinear expectativas y resolver tensiones de forma directa impacta de manera concreta en la productividad.
Finalmente, el criterio ético en el uso de tecnología se vuelve una competencia crítica. A medida que herramientas automatizadas se integran en el trabajo diario, las empresas demandan profesionales capaces de utilizarlas con responsabilidad y comprensión de sus límites.
En 2026, la empleabilidad se define menos por el currículum y más por la capacidad real de desempeño. “Las empresas están contratando formas de pensar y de actuar, no solo experiencia previa”, concluye Varinhia Gutiérrez, especialista en reclutamiento ejecutivo de Trust Consulting.




