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Dificultades de aprendizaje se pueden detectar tempranamente y cuanto antes mejor

Día Internacional de la Dislexia para tomar consciencia sobre este trastorno de aprendizaje que afecta alrededor del 15% de la población mundial, según la OMS.

Business Empresarial.- Muchas veces hemos escuchado que si un niño invierte las letras “b” por la “d” o si lee “sol” en lugar de “los” serían síntomas de la dislexia. Aún existen creencias erróneas y cierto desconocimiento acerca de la dislexia. Milagros Tapia Montesinos, docente en el Programa de Psicología de la Universidad de Piura, señala que en estudios realizados para identificar el conocimiento que tienen los profesores sobre la dislexia, se encontró que aún se cree que es un problema perceptivo-visual o que tiene que ver con problemas de lateralidad; hipótesis que han sido descartadas por estudios serios y rigurosos.

“Es importante evitar relacionar los problemas de lectura con “madurez” o falta de motivación o que el alumno es vago.  Para lograrlo, es fundamental darle visibilidad a la dislexia y así, el niño con dislexia reciba los apoyos necesarios en la escuela”, señala la docente de la UDEP.

En el año 2002, la Asociación Internacional de Dislexia la definió como una dificultad específica de aprendizaje, de origen neurobiológico, que se caracteriza por dificultades en el reconocimiento preciso y fluido de las palabras. Estas dificultades se deben a un déficit en el componente fonológico y no, a un déficit intelectual, trastornos emocionales, déficits sensoriales, enseñanza lectora inadecuada o falta de oportunidades.

 “Un chico por tener dislexia no está impedido de estudiar una carrera universitaria, pero sí tendrá que hacer más esfuerzo que sus compañeros. Las dificultades de aprendizaje se pueden detectar tempranamente y cuanto antes se detecten mejor. Así evitaremos, no solo exponer al niño al fracaso escolar, sino también secuelas emocionales negativas”, señala Tapia.

Dislexia en el Perú

En cuanto a la prevalencia, existe una gran variabilidad. En el Perú no se ha realizado hasta la fecha ningún estudio general que señale una estadística fiable de la prevalencia de la dislexia. Sin embargo, Tapia Montesinos, docente de la Universidad de Piura, señala que al ser el español una lengua transparente, el porcentaje puede oscilar entre el 3% y 7% cuando se aplican criterios estrictos.

“La gran dificultad a la que nos podemos enfrentar cuando hablamos de dislexia es que el diagnóstico se hace muy tarde.  En este sentido, un desafío es la detección temprana de los niños con riesgo de presentar dificultades de aprendizaje en la lectura. Los estudios nos señalan que los niños que son detectados tempranamente y reciben una intervención adecuada y oportuna tienen un pronóstico más favorable que aquellos que se diagnostican de forma más tardía”, advirtió la docente de la UDEP.

Cómo detectar tempranamente la dislexia

“Hay ciertos factores de riesgo que predicen problemas de lectura más adelante. Por ejemplo: dificultades en el lenguaje oral, dificultades en tareas de conciencia fonológica, dificultades para denominar rápidamente diferentes objetos o símbolos, dificultades en la memoria verbal y antecedentes familiares”, señala Tapia.

Durante el XV Congreso Latinoamericano para el desarrollo de la Lectura y Escritura 2019, Tapia Montesinos presentó los primeros resultados de un estudio longitudinal “Identificación temprana de las dificultades de aprendizaje de la lectura”, que tuvo como objetivo detectar, lo más temprano posible, niños en riesgo de presentar dificultades en el aprendizaje de la lectura.

Para ello, se evaluaron las habilidades relacionadas con el procesamiento fonológico como la conciencia fonológica, la velocidad de denominación y la memoria verbal a un grupo de niños en dos momentos: a los 4 años y luego a los 5 años de edad. 

“En esta primera fase, se encontró que un 7% de niños estarían en riesgo de presentar una dificultad en el aprendizaje de la lectura. Para ello se emplearon principalmente el Test Predictivo de las dificultades de aprendizaje de la lectura elaborado por un grupo de investigación de la Universidad de Ovieda de España, y el test de denominación rápida (TDR) del grupo Lean de Argentina”, señala Tapia.

Además, indica que estos primeros resultados del estudio se contrastarán con los que se realizarán en una segunda etapa. “Tenemos que esperar que los niños inicien su aprendizjae formal de la lectura y al próximo año, al finalizar el primero de primero de primaria, evaluaremos su habilidad para leer palabras y pseudopalabras. Hay que tener en cuenta que en este tipo de estudios siempre nos encontraremos con “falsos positivos”, que son los niños que llegan a ser buenos lectores pero no fueron identificados como niños en riesgo; y “falsos negativos”, que son aquellos que no fueron identificados como niños en riesgo pero que posteriormente presentaron dificultades de lectura”.

En este sentido, las profesoras de la etapa preescolar tienen una gran labor para contribuir en la detección temprana de este tipo de trastornos del aprendizaje.

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