Economía & Negocios

¿Cómo cuidar la salud mental de nuestros equipos con una buena gestión?

Business Empresarial.- Crear consciencia sobre la salud metal es un tema que poco a poco ha ido tomando mayor relevancia, sobre todo por la pandemia, pero que ya existe hace muchos años. En Estados Unidos, por ejemplo, mayo se estableció como el mes de la Concientización de la Salud Mental desde 1949.

Según datos oficiales de la Organización Mundial de la Salud, uno de cada cinco trabajadores en el mundo tiene alguna enfermedad mental. Y una encuesta del Foro Económico Mundial-Ipsos estimó que el costo acumulado proyectado de la pérdida de productividad asociada a la angustia psicológica durante el periodo 2020-2025 podría llegar a los 114 mil millones de dólares.

El estudio también indica que más de la mitad de los adultos que tienen un trabajo formal experimentaron ansiedad relacionada con su seguridad laboral y estrés debido a cambios en sus patrones de trabajo.

¿Qué tipo de programas deberían pensar las empresas para contribuir a no llegara estos extremos de cansancio? Para Max Coloma, consultor y especialista con más de 20 años de experiencia en gestión empresarial, la clave está en la ausencia de una buena gestión de resultados a través de una respetuosa gestión de personas.

Entonces, ¿cómo una buena gestión puede ayudar a cuidar la salud mental de nuestros equipos? Aquí las claves que brinda el profesional.

1) Liderazgo dirigido hacia relaciones humanas constructivas. Una definición simple de liderazgo es la planteada por el profesor de Harvard Jhon Kotter  “Actividad o proceso de influenciar a la gente para que se empeñe voluntariamente en el logro de los objetivos del grupo”. Que la gente se empeñe voluntariamente nos muestra lo increíble que puede ser un buen líder.  Reconocer como el principal motivo de desgaste la “falta de soporte o reconocimiento de su líder” hace recordar lo simple de una expectativa y lo difícil que es conseguirlo. Definir alcance del rol de cada miembro del equipo, empoderar con parámetros bien definidos, construir sobre errores y reconocer éxitos, son clave.

2) Definir objetivos que marquen la dirección, basado en un proceso de priorización y comunicación. Si las personas sienten que las expectativas de resultados son muy altas, se podría entender que los objetivos no han sido bien establecidos y que de un proceso que debería generar aprendizajes para alcanzar un resultado, termina en frustración por no tener idea de cómo llegar a ese objetivo. Tener claridad de objetivos, entender la contribución de cada uno en ese resultado, hacer un buen plan de acción que permita adquirir conocimiento y mantener un correcto acompañamiento del líder puede ayudar a que esa frustración disminuya.

3) Estructura, procesos y organización armónica. La frase “el líder te lleva a conseguir un objetivo de forma organizada” es necesaria para cualquier actividad empresarial. Si para culminar tareas las fechas definidas son poco realistas y consistentemente trabajan muchas horas al día, el sistema no está funcionando bien. Y aunque pueda ser percibido como temas “burocráticos”, la ejecución de planes se viabiliza con una estructura acorde al negocio, procesos que se integren entre sí y una organización que genere un ambiente que permita eliminar los obstáculos para cumplir objetivos.

En resumen, el verdadero rol de los líderes, para buscar una gestión saludable, es construir confianza entre las personas, definir objetivos con claridad, organizar el trabajo para ser productivos y así celebrar el éxito de los logros alcanzados, y en ese camino reconocer que las personas son quienes permiten que una empresa genere valor para la sociedad.

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