Preocupante incremento de niños quemados

Business Empresarial.- En estos meses, en los cuales es necesario quedarse en casa, también son los meses que corresponden al período escolar y esta situación se proyecta para el resto del año, por eso, es preciso alertar a los adultos que están al cuidado de los niños que se ha registrado un preocupante incremento de las quemaduras por líquidos calientes ocurridas en el hogar. Este aumento fue de 30% en abril de este año, debido a que estos meses la temperatura baja y se utilizan más bebidas calientes para sobrellevarla, lo que constituye una situación de posible riesgo sino tomamos las medidas adecuadas.
Conductas erróneas como asumir que “a mí no me va a pasar”, se reflejan en comportamientos como – por ejemplo – dejar los recipientes con líquido caliente en el piso. Esto es una imprudencia, pues los niños pueden venir jugando y terminar cayendo sobre ellos, sufriendo quemaduras severas como sucedió con 27 niños el año 2018. Esto además significa un tratamiento en hospital, dolor y cicatrices.
Es por eso que ANIQUEM hace un llamado especial para que, en estas semanas que debemos mantenernos en casa, los padres estemos más atentos al manejo de los líquidos calientes: de lo que se pone sobre la mesa, los hervidores eléctricos, el agua para el baño, entre otras conductas. Los adultos tenemos que asumir la responsabilidad por el cuidado de los menores hasta de 15 años, ya que ellos no tienen la experiencia ni el discernimiento necesario para auto protegerse; de allí que incluso en la legislación nacional no se les puede asignar responsabilidades. Entonces mal hacemos cuándo dejamos que el hermano mayor de 8 o 10 años deba hacerse responsable por los hermanos menores.
Las lesiones por quemaduras son uno de los eventos más críticos que le puede ocurrir a una persona, porque es súbito, causa mucho dolor y deja huellas para siempre, tanto físicas como psicológicas y emocionales, con disminución de la autoestima, siendo todo esto evitable a través de una conducta de mayor alerta cuándo estamos con nuestros pequeños. Conducta que por lo demás es reforzada por el ordenamiento legal vigente, el cual si fuera aplicado, tendríamos el siguiente resultado: el adulto que estuvo al cuidado sería juzgado por lesiones graves y posiblemente condenado a una pena privativa de la libertad entre 6 a 12 años, en donde también el derecho a la paternidad puede ser suspendido o modificado, de tal manera que se constituye una grave afectación al funcionamiento de la familia.
En los 20 años de experiencia en la asociación, hemos visto que en todos los casos se produce un sentimiento de culpa en los adultos que estuvieron cerca de los pequeños que sufrieron las lesiones por quemaduras; asimismo existe sufrimiento y deterioro de la autoestima del sobreviviente de quemaduras. Todo esto unido a que, en nuestro país – en donde es indudable que ha habido un crecimiento económico – aún no se logra cambiar la conducta que está detrás del hábito del manejo descuidado de los líquidos calientes en los sectores de la población donde este tipo de lesiones ha sido prevalente, notamos que en los últimos 20 años se mantiene el mismo porcentaje de quemados por líquidos calientes, está en 70%, lo que indica que el descuido de niños continua. Es decir, hubo crecimiento económico, pero no desarrollo.
Uno de los objetivos como sociedad es lograr vivir en un lugar más seguro y elevar el bienestar de sus habitantes, sobretodo proteger a los que son menores de edad, quienes son considerados un fin superior por nuestra Constitución. Hagamos entonces nuestra parte, en primer lugar, con la conciencia de que cuando seamos padres, tengamos la responsabilidad de asumir plenamente el cuidado de nuestros hijos, esto tiene que ver, incluso, con la cantidad de hijos que podemos proteger debidamente. Por otro lado, debe estar la sociedad que, a través de un efectivo sistema legal, expresado en el trabajo de la Defensoría del Niño y del Adolescente (DEMUNA), Juzgados de Familia, Clubes de Madres, Rondas Campesinas, entre otras entidades del Estado y la sociedad civil organizada, logren que los ciudadanos de nuestro país tengan plena conciencia de que deberán asumir las responsabilidades que significa ser padres para que, a través de los mecanismos de protección al niño, se sancione a los padres que no cumplan con su deber.




