Artículo de la Semana

Salí de la empresa ¿Qué hago?

Escribe: Pablo Montalbetti, decano de la Facultad de Administración y Negocios de la UTP.

Business Empresarial.-  Cada vez me llaman con más frecuencia ex colaboradores, amigos  y referentes para conversar sobre un motivo en particular: “Me quedé sin trabajo”.

Existen distintos motivos de cese laboral y cuatro son los más comunes: El primero, cumplió su ciclo, se volvió costoso y lo reemplazan por una persona que lo reportaba o simplemente desaparece la posición y sus responsabilidades son asumidas por otro compañero. El segundo motivo, más frecuente, es económico, ya sea por ofrecimientos no cumplidos o por un incremento deseado, pero no otorgado. El tercero típico, de empresas familiares, diferencias con algún miembro de la familia. El cuarto, no se dieron los resultados esperados.

Sea cual fuese el motivo, esto genera un gran estrés personal y familiar. Algunos salen con buenos arreglos económicos, que les da cierto respiro, mientras que otros no. Algunos han hecho algo de “caja” o algunas inversiones. Algunos aprovechan para descansar, arreglar papeles y todo aquello para el cual nunca tenemos tiempo. Otros no, otros quedan más inquietos, más preocupados. Algunos tienen contratado un outplacement, que les permite asistir a un colaborador tras su cese, otros no.

No podemos dejar de lado las principales preocupaciones de los que no tienen trabajo en la actualidad, como la edad. La mayoría con los que converso oscilan en dos rangos: Mayores de cuarenta y otro de mayores de los cincuenta. Dos realidades muy distintas. El que supera los cuarenta tiene una opción más clara, que es recolocarse en un puesto de gerencia en empresa media/grande o gerente general en empresa familiar. Esta última, ilusiona a muchos. ¡Bien! Pero cuidado, si no has trabajado antes en una empresa familiar, es muy distinto y muy retador.

Para aquellos por encima de los cincuenta, es distinto. Si bien algunos optan por las alternativas mencionadas en el rango anterior, la mayoría busca independencia como asesor, algún emprendimiento, incorporarse a un negocio familiar y ser director. Estas opciones se dan por dos motivos: Por la falta de oportunidades a causa de la edad o porque prefieren volverse “multitasking”, con asesorías, enseñanza y dirección.

Frente a estas situaciones, por las que todos los de nuestra edad han pasado, permítanme algunas sugerencias.

La primera, quizá la más difícil, es tener paciencia. Una mala decisión de aceptar la primera oportunidad, sin analizarla bien, puede ser catastrófica. Ya lo he visto, te puede reposicionar o llevar a trabajar en algo que no te guste. Así que, paciencia y buen humor.

La segunda, no te quedes todo el día en ella. Ve al gimnasio, desfógate, sal a tomar un café, prepara un buen CV, conversa con amigos, coordina reuniones con contactos como headhunters y entre otros y, por último, nunca muestres desesperación.

Tercero, ponte plazos. Trabaja un plan B sin desesperación, pero con control. Un coaching personal puede ser útil, te ubica.

Finalmente, de ser independiente, tratar de tener ingresos fijos paralelos para estar tranquilo para cuando no hay consultas.

En resumen, tranquilidad, confianza, ocuparse y relacionarse. ¡Suerte!

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button