El crecimiento del Perú en el Ranking Mundial del Talento: ¿Una realidad o un espejismo?
Escribe: Víctor Fajardo, Profesor Investigador de Centrum PUCP.

Business Empresarial.- El crecimiento en competitividad sigue siendo uno de los temas más relevantes en la actualidad. Los países persiguen este objetivo mejorando en una serie de indicadores económicos, sociales y políticos. Para ello, es necesario tener información confiable y de alta calidad, como es el Ranking Mundial del Talento, un estudio elaborado por Centrum PUCP en alianza con el Institute of Management Development (IMD) de Suiza.
En este ranking se evalúan a 63 economías según su capacidad de fomentar el talento nacional, la medida en que retiene o atrae a nuevos talentos, y la calidad de habilidades y competencias disponibles para el fortalecimiento de su competitividad. Asimismo, en este estudio se remarca la importancia de implementar políticas de gestión del talento humano en los países tomando en consideración las dimensiones y variables evaluadas.
Sin embargo, los resultados del índice se deben interpretar teniendo presente los conceptos principales del ranking general, dimensiones y variables que se estén analizando. Es decir, no solo se debe considerar el puntaje general, sino que se debe desagregar el resultado y entender el por qué cambian las variables analizadas en el marco de la metodología utilizada.
En ese sentido, en la edición 2022, Perú registró un incremento de 15.4 puntos respecto al ranking previo, lo cual le permitió ascender 16 posiciones; sin embargo, no nos dejemos llevar y pensar que nuestro país ha mejorado en el ranking, dado que este avance es producto de la recuperación en variables que fueron afectadas durante la pandemia. A esto se puede añadir la coyuntura, que no ha sido favorable en ningún momento.
Además, en los indicadores que evalúan la calidad y logros en educación se siguen registrando niveles no adecuados. En educación primaria y secundaria, Perú se encuentra en el puesto 60; en educación universitaria, en el puesto 55; en habilidades de lenguaje, en el puesto 57, entre otros puntos más que son consideradas como sus debilidades dentro de este ranking.
Esto nos lleva a analizar los resultados en un nivel más desagregado y ver los puntajes más que las posiciones. Por ejemplo, podría suceder que el avance de un país en posición se deba a que otros países avanzan más lento o empeoran en puntaje. Es decir, no basta con mejorar, es necesario hacerlo en mayor medida que los demás. Por ello, esto nos lleva a revisar qué hacen los otros países líderes del ranking y adoptar sus buenas prácticas en pro de seguir mejorando la competitividad.
Tomemos como ejemplo a Suiza, que registra 100 puntos (puntaje máximo) con sus principales fortalezas en las dimensiones de Atracción e Inversión y Desarrollo. Esta economía sigue siendo atractiva para extranjeros altamente calificados experimentando una débil fuga de talentos. Otro modelo para seguir es Suecia, que presenta un buen resultado en la dimensión de Preparación debido al mejor desempeño en las evaluaciones de PISA.
Como parte del análisis del ranking, también, se ha encontrado que después de la pandemia el nivel de la motivación de los trabajadores es un aspecto fundamental que debe ser considerado. Asimismo, la separación de las personas que teletrabajan y su lugar de trabajo ha traído no sólo un deterioro de la cultura organizacional, sino que también ha incrementado la distancia entre los trabajadores. En este contexto, la motivación de la fuerza de trabajo ha sido crucial e incluso ha requerido un refuerzo adicional por parte de los empleadores.
Si comparamos a Perú con los tres países de la Alianza del Pacífico, veremos que registra el puntaje más alto; sin embargo, en el grupo se evidencia que los esfuerzos por invertir y desarrollar el talento no son suficientes para alcanzar los niveles de los países europeos y asiáticos. En ese sentido, los agentes de cambio deberán seguir tomando en cuenta aquellos indicadores débiles y empezar a fortalecerlos adoptando las buenas prácticas de los países que alcanzan los puntajes más altos.
El mensaje es claro, aún queda mucho trabajo por hacer. El Perú debe seguir mejorando en las 31 variables estudiadas dentro de las tres dimensiones, lo cual seguirá siendo parte de la agenda para todos los agentes de cambio. Además, es necesario entender que el crecimiento que se registra en un año no garantiza la mejora continua en el futuro.
Esperar mejores resultados en el corto plazo es utópico. Las mejoras que tanto anhelamos forman parte de los cambios estructurales que son considerados como inversiones de largo plazo. Sin embargo, todo comienza con tomar la decisión y actuar, y estos resultados del ranking de talento nos permiten conversar con información y ver las mejoras que tienen las acciones en los próximos resultados. Por lo tanto, la mejora que experimentó el Perú en el ranking es un espejismo y no una realidad, dado que es un resultado de la recuperación de algunas variables impactadas negativamente en la pandemia, como crecimiento de la fuerza laboral, índice de costo de vida, entre otros.




