Ollas comunes de Lima trabajan con las cocinas mejoradas de la PUCP

Business Empresarial.- La llegada de la pandemia al Perú desató el incremento de la pobreza, donde el hambre es la principal necesidad que afrontan las familias de escasos recursos económicos.
Como estrategia de sobrevivencia, se organizaron y crearon más ollas comunes, encabezadas por madres de familia que buscan los insumos y cocinan -no precisamente en las mejores condiciones- para ofrecer alimentación a los miembros de su comunidad, en especial a sus hijos. Solo en la capital, existen más de 2,150 ollas comunales.
Buscando soluciones, investigadores del Grupo de Apoyo al Sector Rural PUCP descubrieron problemáticas en estos espacios en los que se prepara de 60 a 150 raciones diarias. Más del 40% de estas personas cocinaban, ante los altos costos del gas, con leña en lugares improvisados para atender la emergencia. Solo el 20% de estas ollas comunes cuenta con un lugar propio. Lamentablemente, el consumo de leña trae consigo enfermedades respiratorias y visuales.
“En las zonas periurbanas suelen cocinar con leña. Al ver que esta no abunda, las personas consiguen tablas, palos y cualquier cosa que sea útil. Lamentablemente, este tipo de materiales genera un humo dañino con gases tóxicos que ponen en peligro la salud de las personas expuestas”, agregó Fernando Carpio, investigador del Grupo de Apoyo al Sector Rural PUCP y encargado del proyecto Cocinas Mejoradas.
Las cocinas mejoradas tienen dos hornillas de 120×60 cm. El humo es expulsado por la chimenea que tiene incorporada y así se evita que las personas que cocinan lo respiren directamente.
El equipo de investigación diseñó de manera conjunta con la Red de Ollas Comunales dos modelos de cocina mejorada: Cocina Comunal Fija y Cocina Modular Móvil. A la fecha, se han implementado un total de 13 cocinas comunales en diferentes distritos de Lima, que brindan a diario en promedio más 1,300 porciones de comida.
Una solución sostenible
Lo que busca conseguir el Grupo de Apoyo al Sector Rural es el consumo eficiente de leña, brindar un diseño ergonómico para la comodidad de las personas que cocinan, producir cocinas de fácil implementación y evitar enfermedades respiratorias al eliminar los gases de combustión en la cocción.
“No solo brindamos las cocinas, también transferimos el conocimiento y la nueva tecnología a los maestros o albañiles de la zona. Damos capacitación y hacemos 2 o 3 muestras de cocinas para que ellos puedan solucionar problemas técnicos y puedan replicarlas. Así no dependen de nadie y es una solución sostenible”, precisa Carpio.
Desde el año 2008, estas cocinas fueron creadas e implementadas como parte de un proyecto integral para mejorar la calidad de vida en viviendas altoandinas. Según la revista América Renovable, editada por el Grupo PUCP, al año mueren más de 500 personas y se reportan más de 20 mil casos de enfermedades respiratorias debido a la inhalación del humo por cocinar a fuego abierto y el frío.
Este proyecto demuestra cómo el trabajo de la Universidad, con apoyo de investigadores y de la sociedad civil organizada, tiene efectos positivos y palpables en nuestra comunidad. El Grupo de Apoyo al Sector Rural espera formar nuevas alianzas con fundaciones o entidades públicas o privadas para llevar esta solución sostenible a más peruanos.




