El poder de la distancia

Escribe: Vidal Flores, Gerente Corporativo de RRHH – Grupo EFE, Director de Asociación Peruana de Recursos Humanos (APERHU).

Escribe: Vidal Flores, Gerente Corporativo de RRHH – Grupo EFE, Director de Asociación Peruana de Recursos Humanos (APERHU).

Business Empresarial.- De pronto nuestra vida cambió. No estuvimos preparados. Al inicio con cierta incredulidad recibimos las primeras noticias de lo que estaba pasando, nos confinamos en casa, temores normales de lo desconocido, exceso de información que hoy nos desafía a encontrar y entender cómo será nuestra nueva forma de trabajo y cómo nos relacionaremos con los demás cuando todo pase.

Para todos lo que estamos viviendo esta inimaginable experiencia que trajo el coronavirus, que no estaba escrita, ni en las mejores casuísticas de las más prestigiosas universidades de negocio, nos hemos convertido en los personajes del nuevo business case, del cual hablaremos en las próximas décadas. Me atrevería a decir que en la historia reciente no ha habido un fenómeno de tal magnitud que nos exija a todos nuestra participación activa, porque cada decisión que tomemos, impactará en el desarrollo de esta historia. Cada día es un capítulo importante que será plasmado con diferentes opciones de solución, que probablemente nunca tenga la respuesta correcta, aplicando incluso las mejores proyecciones y estrategias probadas en los negocios. Como un programa en vivo, estamos construyendo lo que será nuestra nueva forma de vida laboral y personal.

En la mayoría de las culturas latinas, siempre hemos sido desbordantes de expresiones a través de contactos físicos con apretones de manos, abrazos y besos: a mayor cercanía, mayor permiso para invadir el espacio de la otra persona para demostrar nuestro afecto. Hoy nos toca reaprender paradójicamente, que el verdadero poder los afectos quizás no está en la cercanía, sino en mantener la distancia correcta para proteger nuestra salud y quizás la vida de la otra persona. El nuevo símbolo de respeto post cuarentena que hoy vivimos, será mantenernos a cierta distancia de quienes más estimamos en nuestra vida laboral y personal. El gran desafío será construir estos nuevos hábitos que permitan igualar o mejorar el efecto del contacto físico abriendo nuestros corazones para transmitir que damos y entregamos el más puro de los afectos a lo demás.

La distancia nos protege, pero sobre todo nos obliga a desarrollar nuevos hábitos para ser mejores líderes con nuestros equipos. Aquí comparto algunas ideas que considero debemos mejorar para mostrar que la autenticidad de nuestros afectos sea percibida a la distancia:

  • Saludar con el cuerpo. La cultura oriental siempre usó la forma de saludo inclinando el cuerpo como expresión de respeto y humildad con el otro. Aquí hay una historia importante vinculada con la prevención de salud como práctica de muchos años.
  • Ser más expresivos con nuestras emociones para que los otros lo perciban. Al igual que los actores, tenemos que aprender a usar más gestos con el rostro, usar el poder de nuestra mirada, movimiento de cabeza, manos, etc.
  • Escuchar más. Esta práctica funciona siempre, sea presencialmente o vía remota. Finalmente, las personas siempre tenemos cosas que decir y ahora que nuestra nueva forma de trabajo será por videollamada en el home office, será una muestra de empatía ante la nueva forma de trabajo usando la tecnología.
  • Aprender a ser más pausado al hablar y modular nuestra voz. Considerando que la mayor parte de nuestra comunicación será por videollamadas múltiples, es necesario mostrar respeto por el otro, hablando despacio, modulando la voz en los momentos correctos para expresar firmeza y seguridad en nuestras ideas. Recuerda que ya no cuentas con los clásicos desplazamientos y miradas a la audiencia. Tomando en cuenta que el 55% de nuestra comunicación es el lenguaje corporal, y que ahora se verá limitado debemos reforzar más nuestra comunicación verbal.
  • El poder de la mirada. El magnetismo y verdadero poder de muchos líderes se percibe rápidamente a través de los ojos que reflejan su alma. Reaprender la expresión correcta para mostrar la profundidad de la misma es un reto a desarrollar.

La nueva forma de cómo será nuestra vida después de esta histórica crisis está recién comenzando, el camino será largo, lleno de aprendizajes y reflexiones sobre el valor de las cosas. Nuevas necesidades y comportamientos del consumidor surgirán, nuevas formas de aprender y trabajar remotamente. Pero el nuevo poder que desarrollemos para dar afecto debe ser auténtico, porque ningún afecto o expresión de respeto fingido dejará de percibir nuestra verdadera intención, inclusive a la distancia.

El verdadero secreto de los cambios de comportamientos que hagamos para el futuro que viene está oculto en las nuevas rutinas que incorporemos. Habrá temores que nos trae la nueva forma de vida, pero si no los enfrentamos conscientemente, quizás se pueden terminar convirtiendo en nuestras futuras limitaciones.

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