El dólar, Trump y el yuan

Didier Saint Georges, Managing Director de Carmignac.

Escribe: Didier Saint Georges, Managing Director de Carmignac.

Business Empresarial.- La política económica de Trump favorece las inversiones en Estados Unidos, aumentando la rentabilidad absoluta y relativa de estas últimas. Y cabe sospechar que el aumento de los aranceles impuestos a las importaciones procedentes de China es más un objetivo que un arma de negociación para lograr una situación de mayor libre comercio.

Los intercambios comerciales mundiales deben renunciar a las ventajas supuestamente universales del libre comercio, en beneficio del juego de suma cero concebido por la ideología mercantilista de ganadores y perdedores. Según este sistema, el propósito de Estados Unidos es acumular riqueza en forma de dólares, como ha hecho China en los últimos treinta años.

¿Qué respuesta de China podría contrarrestar los violentos envites del Departamento de Comercio de EE. UU.? La devaluación de su moneda. Si el yuan se depreciase de forma notable frente al dólar, las exportaciones chinas recuperarían su competitividad, la deflación se trasladaría a EE. UU. y al resto del mundo. Todos los competidores se verían debilitados.

Para los mercados bursátiles, la consiguiente apreciación del dólar constituiría un indicio de desestabilización de las monedas, de una caída de las perspectivas de crecimiento mundial y de un incremento de la aversión al riesgo.

En el marco de esta hipótesis, cabría preguntarse si la Reserva Federal (FED) sería capaz de devaluar el dólar rápidamente, recortando sus tipos de referencia o lanzando un nuevo programa de recompra de activos para inyectar liquidez en el sistema antes de que colapse.

Así, si la administración Trump accede rápidamente a moderar la presión que ejerce sobre China, o si la FED muestra una gran capacidad de reacción, si el contexto lo exige, para evitar que esta versión del siglo XXI del mercantilismo de antaño dé lugar a una oleada de dólares hacia EE. UU., los mercados de renta variable deberían ser capaces de estabilizarse con rapidez. Si no, volverán a temblar ante la posibilidad de que el crecimiento económico mundial se estanque. La evolución de la cotización del dólar nos mostrará el rumbo de la historia.

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